Si la oposición no postula un solo candidato… adiós
Un hombre común fue a confesarse con un sacerdote y le pidió que intercediera con Dios por él. Solicitaba que el Creador le ayudara a dejar sus pecados y su mala vida.
El sacerdote se lo prometió y así lo hizo, pero el tiempo pasaba y el pecador no paraba de quejarse.
Decía que las oraciones no le funcionaban, pues él seguía pecando y esa versión corría entre la feligresía, por lo que el sacerdote tomó cartas en el asunto y le dijo:
_Ven y ayúdame a levantar aquel costal de trigo que se le ha caído a esa mula.
El hombre obedeció y tomó el costal de trigo por un lado, y el sacerdote por el otro, pero cuanto más tiraba el pecador para arriba, el sacerdote más tiraba para abajo:
_Padre, le dijo el pecador ¿Cómo lo vamos a levantar de esta manera?
_Pues así le haces tú – respondió el sacerdote -: cuando yo pido a Dios que te levante de tus pecados, tú sigues tirando hacia abajo.
Este cuentecillo desliza el secreto de cómo hacer que un proyecto fructifique, y es sencillamente que los esfuerzos plurales deben ser coordinados en orientación y tiempo.
Y ese principio vale para todos los propósitos, pues podrá haber buenas intenciones de todos los participantes en alguna tarea, pero si no hay coordinación, fracasará.
Es el caso del proceso de renovación de autoridades. El sistema político electoral mexicano elige a sus gobernantes con votaciones directas de la población, y triunfa el candidato que obtenga más votos, aún cuando nadie tenga más del 50 % del total de los sufragios.
Esto significa que entre más candidatos haya con propuestas parecidas, los votos de sus simpatizantes se fraccionan, y como en México no hay una segunda vuelta que obligue a volver a votar, ahora solo entre los dos candidatos más votados para que el triunfador se alce con la victoria electoral obteniendo más del 50% de los sufragios.
En consecuencia, para la elección de presidente que se llevará a cabo en 2030 la mejor estrategia de la oposición sería que hubiera desde el principio un solo candidato, pues en una sola oportunidad se votará por esa importante figura gubernamental.
Esa es una tesis que se ha planteado desde antiguo, pero a la que siempre se le han atravesado los egos tanto de los partidos políticos, como de los candidatos en lo personal.
Hay tiempo aún para que los aspirantes se vayan midiendo en las elecciones previas, como la general que se realizará en junio 6 de 2027, y en las renovaciones de otras gubernaturas, congresos y presidencias municipales, para darse idea de lo que les sucederá en el proceso electoral de 2030.
Será interesante ver de qué está hecha nuestra clase política…
