El doble discurso como estrategia de gobierno

0

La cancelación de la visa estadounidense a Andrés López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, por parte del gobierno estadounidense

La defensa que hace Morena de sí mismo se compone de la letanía “Traidores a la Patria, Intervencionismo Extranjero y Soberanía Nacional”. Obviamente su dirigentes creen que les sirve para los propósitos de la captura del imaginario popular y apoyo social de su base militante. Pero también sirve para ocultar lo que decide y hace fuera de la vista pública. Recurre al doble discurso como si fuera una razón de Estado, sin serlo.

La cancelación de la visa estadounidense a Andrés López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, por parte del gobierno estadounidense despertó la ira, la paranoia y la desesperación dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum y en las filas del partido Morena.

Ninguna cancelación de visa a algún miembro de Morena, y ya son varios “sin visa”, había despertado tanta furia. Los gobernadores de Morena publicaron un desplegado refrendando, como si estuviera en duda, su honestidad y rectitud a la hora de gobernar.

Si su intención era defender a López Beltrán, nunca lo dijeron. Clara Brugada denunció al imperialismo. Sheinbaum señaló que la acción de quitar su visa era porque Andy es una “persona políticamente expuesta” y que fue una acción discriminatoria contra México. La presidenta fue, acaso es necesario decirlo, ambigua en su “análisis y explicación” del hecho.

El “ecosistema Morena” revira contra la oposición, en un desesperado intento por cambiar la narrativa nacional. La pesada losa del mantra del “narco partido” y del “narcogobierno” está cobrando víctimas, especialmente visible en las encuestas.

Las listas negras de Luisa María Alcalde contra periodistas, políticos y medios son el prolegómeno a la justificación de la represión y encarcelamiento de miembros de la oposición. Ruffo y Aguirre son ensayos para probar las resistencias sociales a esas acciones.

Y son, también, advertencias a los que tendrán que pensarlo dos veces. La presidente nacional de Morena, Ariadna Montiel, proclama desde la tribuna del partido que Alejandro Moreno, “Alito”, presidente nacional del PRI es un “traidor a la Patria” porque, según su opinión, promueve la intervención extranjera en el país.

Lo dice porque el PRI y Moreno han acudido a instancias internacionales para denunciar al partido Morena por estar ligado al narcotráfico y porque el gobierno de Sheinbaum promueve medidas legales para acallar las denuncias de la oposición en México, con la amenaza de cárcel.

Al mismo tiempo el órgano oficial de Morena, el periódico Regeneración, lleva, como noticia en sus ochos columnas que “El PAN es Traidor a la Patria”. El alegato morenista se debe a que el gobierno de Chihuahua, bajo el mando de la gobernadora panista Maru Campos, recurrió al acompañamiento de elementos de la CIA estadounidense en un operativo donde se descubrió y destruyó uno de los laboratorios más grandes y sofisticados de producción de fentanilo en todo México. Sheinbaum también la acusó de traidora a la Patria durante una mañanera.

El uso del término “traidor a la Patria” reiteradamente es peligroso. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos define la traición a la Patria así: “Artículo 123: Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes: (la Constitución describe 15 modalidades de intervención promovida por mexicanos desde el exterior, relacionados con invasiones militares al territorio nacional).

El primer punto reza así: “Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

En un mundo tan interconectado, ¿qué significa ejercer la independencia y la soberanía ante el concierto de naciones? Excluyendo la invasión militar de una potencia extranjera, la soberanía de México se ha ejercido firmando más de 1,500 tratados, convenios y acuerdos bilaterales y multilaterales con cerca de 100 países, cuya vigencia se mantiene.

En materia de seguridad, el gobierno de Morena, bajo López Obrador, soberanamente ha creado su propio Entendimiento Bicentenario 2021 con las agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos. Para su implementación operativa se estableció el Grupo Bilateral de Entendimiento.

En agosto de 2026, en un ejercicio soberano, el gobierno de Sheinbaum emitió la Declaración Bilateral de Intención sobre Sistemas Aéreos No-Tripulados. Esta Declaración es un complemento al Mecanismo de Cooperación Militar Bilateral, con vigencia desde 2016.

Además, el Congreso mexicano, con mayoría morenista, ha normalizado los ejercicios de adiestramiento conjuntos entre las Fuerzas Armadas nacionales con elementos de las Fuerzas Armadas estadounidenses, algunos de los cuales se realizan en el momento al escribir este artículo.

Próximamente el secretario de Seguridad Ciudadana federal, Omar García Harfuch acudirá a una reunión latinoamericana convocada por la DEA en el contexto del Escudo de las Américas, a realizarse en Buenos Aires, Argentina. México no había acudido a las reuniones previas del Escudo de las Américas, por considerarla una agrupación de la “derecha y extrema derecha latinoamericana”.

Ahora ha decidido acudir Harfuch, con la aprobación unánime del gabinete de seguridad del gobierno federal. Esto, en medio de una crisis cuando el gobierno acusa a Estados Unidos de intervencionismo con la intención de afectar negativamente al oficialismo en las elecciones intermedias del 2027.

En el área de seguridad nacional, seguridad pública y defensa estratégica, el gobierno de México mantiene una relación privilegiada con las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, a través del Comando Norte donde participan los secretarios de la Defensa y la Marina de México.

También se mantiene un fuerte intercambio de inteligencia en tiempo real con los servicios de inteligencia y de investigación de ese país, tanto la CIA, DEA, FBI y Homeland Security, entre otros. Pero su pudor ideológico no les permite reconocer públicamente su conducta real.

¿Administra un doble discurso el gobierno de Morena? La respuesta rápida es, sí. Maneja un discurso antiimperialista hacia adentro para el consumo nacional, y un discreto y selectivo entreguismo hacia Estados Unidos. Morena se especializa en los dobles discursos, para reducir las presiones que recibe. Encarceló a Ruffo para encubrir la desgracia de la gobernadora María del Pilar Ávila.

Publicó las listas de críticos opositores para reducir el impacto de la quitada de visa de Andy.

Las acusaciones contra opositores de ser traidores a la Patria aparecen cuando a Morena le asusta nombrar sus candidatos porque teme que sean acusados de ser narcos.

El doble discurso no es una estrategia de gestión política de un gobierno. Pero Morena lo aplica sin distingos y para todos los casos. En esto reside su fracaso como gobierno, y advierte el horizonte breve para la sobrevivencia de su proyecto político.

POR RICARDO PASCOE PIERCE

COLABORADOR

ricardopascoe@hotmail.com
@enelfilo_mx

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *