El sueño colonial de los Médici
¿Cómo hubiera sido la colonización de América si hubieran participado florentinos, genoveses y venecianos, tras la caída de Constantinopla?
FLORENCIA.- Esta maravillosa ciudad italiana, cuna del Renacimiento, impulsado por la familia Médici, guarda historias y tesoros mexicanos y americanos, algunos conocidos y otros que serían más bien, historia alternativa o ucronía.
En la biblioteca Medicea Laurenciana, al costado de la Iglesia de San Lorenzo, central para la familia Médici, se encuentra el Códice Florentino, que es la Historia General de las Cosas de la Nueva España escrita por Fray Bernardino de Sahagún, en náhuatl y español, con el concurso y la ayuda de sabios indígenas de Hidalgo, Tlatelolco y México-Tenochtitlán. Tiene 12 libros en cuatro volúmenes y más de 2 mil 500 ilustraciones.
La obra pasó por muchas vicisitudes por considerar que podría alentar la idolatría. El virrey de Nueva España, Martín Enríquez de Almansa, la envió al rey Felipe II en 1577. En 1588, en circunstancias no muy claras, llegó a manos del gran duque Francisco I de Médici. Desde entonces se custodia en la biblioteca Medicea Laurenciana. Se ha digitalizado con el apoyo de la Biblioteca del Congreso y de la fundación Getty. Se puede consultar en https://florentinecodex.getty.edu
En el Palazzo Pitti, antigua residencia de los Médici, hoy museo, hay varios objetos mesoamericanos, parte de la colección del tesoro de los grandes duques toscanos. Destaca una máscara teotihuacana de jade verde.
Poco conocida e interesante es la historia del proyecto de los Médici, específicamente del gran duque Fernando I, hijo de la española Eleonora de Toledo, de expandir la influencia florentina con fines comerciales más allá de Europa, compitiendo con España y Portugal.
Fernando I intentó establecer una colonia en África, sin éxito. Tras escuchar las historias del navegante inglés Robert Dudley, conde de Warwick y duque de Northumberland, autor de la obra Arcanos del Mar, primer atlas náutico, y del florentino Francesco Carletti, quien circunnavegó el mundo de manera privada, pasando por la Nueva España, decidió financiar en 1608 una expedición encabezada por el capitán inglés Robert Thornton al frente del galeón Santa Lucía Buenaventura y su hermano Giles en una tartana, para llegar a la desembocadura del río Amazonas.
La expedición zarpó en septiembre de 1608, del puerto de Livorno, entonces uno de los más importantes de Europa, fundado por el propio duque.
Llegó a lo que hoy es Guyana. El capitán Thornton no tuvo éxito en vender los productos florentinos. Regresó a Toscana en julio de 1609 con cargamentos de maderas preciosas, animales exóticos y seis nativos, de los cuales cinco murieron de viruela y un amplio informe para el duque, con el objetivo de continuar con el proyecto de establecer una colonia florentina en América del Sur.
Sin embargo, Fernando I había fallecido unos meses antes y su hijo Cósimo II no se interesó en el proyecto y prefirió concentrarse en el comercio con Marruecos y otros puertos del Mediterráneo. Abandonó los planes de colonización toscana de América del Sur, por su alto costo y los retos de seguridad en el largo viaje marítimo. El sueño florentino de colonización de América tuvo una corta duración.
Por Martha Bárcena Coqui
@Martha_Barce
Embajadora Eminente
