No hay peor cosa que le pueda pasar a una nación que un optimismo obligatorio. Especialmente cuando la gente sabe que no tiene sustento alguno, que es falso. Me he pasado horas frente al televisor o escuchando a nuestras gobernantas y gobernantos haciendo manifestaciones destinadas a que los mexicanos estemos ciertos de que todo va a salir muy bien.

Desde la señora presidente con A de mujer hasta el último de los burócratas morenos repiten de manera cotidiana la consigna de que todas las obras prometidas para el 11 de junio a las 11 de la mañana estarían no solamente terminadas, sin con la experiencia del uso previo. Hemos llegado, cuando mucho, a obtener que el gobierno acepte que la movilidad hacia lo que llaman”la última milla” en las afueras de los tres estadios nuestros involucrados pueden presentar algunas dificultades.

Para ello, la señora Scheinbaum tiene una solución: váyanse más temprano. Es una réplica exacta de la solución que ofreció en su momento como la fórmula de sortear el aumento en las cuotas de la CFE por el suministro de energía: si usan menos electricidad, los usuarios pagarán menos. El publicista de hace casi ochenta años tenía por lo menos el privilegio de la rima: ahorre un poco, apague un foco.

Los problemas troncales de nuestro país se disminuyen en el discurso: seguridad, vialidades, fallas de logística elemental. No se hace mención de las líneas del metro prometidas nuevas o por lo menos con una chalpaleada encima.Al estilo de las aldeas Potemkin en a Rusia zarista, se cubre la pobreza y la miseria con mantas o con pintura. Realidad no es testimonio; es percepción.

Ese optimismo forzado permea el pensamiento-ficción de los aficionados mexicanos.A todos los que pregunta cuál es el pronóstico del partido inicial de México. Todos contestan con habildidad que sí, que México ganará su primer partido; en un descuido pasará a la siguiente ronda con un triunfo fácil de 3-1 por encima de los representantes de Africa del Sur. Hay aventureros de la clarividencia que sueñan en el avance mexicano a muy corta distancia, ganando incluso la Copa del Mundo.

Siempre me ha dado miedo olvidar que el cuento del Perro Bermudez es un par de mentiras repetidas hasta hacerse un sueño, que termina convertido en un “tirititito”. La Copa que hoy inicia, ese parto de los montes es lo que se va a ser, como un calcetín remendado  como el inicial  partido que debe ser aburrido y seco, la copa del mundo.

Caro, feo,  y triste remedo de lo que quiso ser un ejemplar pensamiento democrático en el deporte, y que hubiera podido generar -al menos  una pequeña hazaña. Acercándonos a la idea de que el mundo está unido por un balón. El mundo que yo conozco, por lo menos, no está así.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): ¿Por qué se empeñan los políticos en el poder a exponerse al rechazo de las multitudes con el que -de entrada- ya cuentan?

Donald Trump se empeñó en ir al Madison Square a ver el basketbol y lo abuchearon.

La señora presidente con A de mujer todavía ayer coqueteaba con la idea de ir a ver el partido hoy en uno de sus campos para ver pantallas gigantes. Debió haberse quedado en casa.

 felixcortescama@gmail.com

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