Magnífica humanidad un pensamiento dinámico (I)
El primer capítulo de Magnífica Humanidad aborda asuntos como el diálogo de la Doctrina Social de la Iglesia con las ciencias humanas, los primeros pasos de esa doctrina desde León XIII y los sucesivos desarrollos hasta el papa Francisco. Busca poner de relieve el carácter dinámico de ese corpus orgánico de enseñanzas sociales, reconociendo que las cuestiones nuevas demandan ser atendidas. “La Inteligencia Artificial debe entenderse no como un apéndice temático, o como una emergencia que hay que gestionar, sino como una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social y exige un mayor desarrollo”.
Afirma la Iglesia no teme el encuentro con el saber humano: “resulta esencial la contribución de la filosofía y de las ciencias humanas y sociales, que ayudan a comprender y analizar más a fondo las dinámicas culturales, económicas y políticas… El diálogo con esos conocimientos no resta fuerza al Evangelio; al contrario, permite identificar con mayor claridad lo que realmente promueve la vida de las personas y las comunidades. El Papa Francisco subrayaba que, en muchas cuestiones específicas, la Iglesia reconoce la importancia de prestar atención a la investigación científica y de fomentar un diálogo serio y leal entre los académicos, aceptando la diversidad de opiniones”.
Juan Pablo II invitaba a mirar con sinceridad hacia aquellos tiempos en los que se cedió a «métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad», para reencontrar el camino evangélico del anuncio apacible y de la verdad que no se impone. En la misma línea, León XIV reitera que la Iglesia «no quiere levantar la bandera de la posesión de la verdad», porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”. Y cita: “el tiempo es superior al espacio”. Esta actitud de apertura a la verdad, única y a la vez multifacética, expresa en lo más profundo la catolicidad que abarca a toda la familia humana y, al mismo tiempo, vive inmersa en las condiciones concretas de los pueblos y las culturas.
León XIII atendió el conflicto entre el capital y el trabajo, la cuestión obrera, las transformaciones económicas y sociales, no se limitó a constatar el malestar, sino que asumió esas situaciones como ámbito de la misión pastoral de la Iglesia, las sometió a un discernimiento riguroso e iluminó sus causas y las posibles vías de salida a la luz del Evangelio y de una visión integral de la persona, creada a imagen de Dios. Sucesivos desarrollos situaron en el centro de su reflexión la dignidad del trabajo y del trabajador, el derecho a un salario justo para uno mismo y para la propia familia, reconocieron en las personas un valor esencial que prevalece sobre el capital y el beneficio, defienden la propiedad privada junto con su indispensable función social, aprecia las asociaciones de trabajadores y propone formas de colaboración entre los diversos componentes de la sociedad como alternativa a la lógica de la “lucha de clases” marxista.
Ese pensamiento dinámico amplió su mirada a la configuración general del orden económico y político. Denuncia la concentración del poder económico en manos de unos pocos; critica tanto la competencia sin límites como aquellos proyectos colectivistas que anulan la libertad y la responsabilidad de las personas; recuerda con fuerza el derecho de asociación de los trabajadores y reitera la exigencia de que el salario sea proporcional no sólo al rendimiento, sino a las necesidades del trabajador y de su familia.
La comunidad cristiana no podrá contentarse con proclamar la paz en abstracto, sino que juzgará, a partir de quienes quedan al margen, aquellas estructuras económicas y políticas que pueden convertirse en auténticas «estructuras de pecado»; para que ninguna persona ni ningún pueblo sea tratado como prescindible en los procesos de desarrollo. Este mensaje tiene una potencia moral frente a la arrogancia de políticos que dividen y reniegan de los otros.
Al dialogar con las ciencias humanas también en constante construcción, este pensamiento dinámico asume el desafío de las promesas de la Inteligencia Artificial en otros capítulos. Los analizaremos.
