Recuerdos políticos con Jorge Treviño. QEPD

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Durante mis años en la política, tengo muchos recuerdos. Precisamente, con motivo del fallecimiento del Gobernador Jorge Treviño, con quien tuve una relación interesante e intensa, a pesar de que éramos de diferentes partidos políticos, siempre me dispenso con su saludo, dialogo y respeto.

En memoria de Jorge A Treviño

Han pasado casi cuatro décadas, pero aún recuerdo la emoción de aquellos días de mayo de 1988, cuando la campaña presidencial de Manuel J. Clouthier, «Maquío», despertaba una esperanza inédita para miles de mexicanos que anhelábamos una auténtica democracia.

En ese entonces yo tenía el honor de presidir el Comité Municipal del PAN en Monterrey y de coordinar la campaña de Maquío en nuestra ciudad. Eran tiempos muy distintos a los de hoy. El PAN era oposición; no contábamos con los recursos ni las estructuras que tenía el partido en el gobierno. Todo se construía con el esfuerzo de militantes, simpatizantes y ciudadanos convencidos de que México podía cambiar.

La visita de Maquío a Monterrey para encabezar un gran acto en la Macroplaza representaba uno de los momentos más importantes de la campaña. La expectativa crecía día con día. Sabíamos que miles de nuevoleoneses acudirían a escuchar a un hombre que hablaba sin discursos acartonados, que cuestionaba al poder y que invitaba a los ciudadanos a convertirse en protagonistas de la vida pública.

La agenda nacional del candidato era intensa. Los tiempos eran ajustados y existía la necesidad de garantizar su llegada puntual a Monterrey para cumplir con el compromiso programado en la Explanada de los Héroes.

Recuerdo que, en mi calidad de coordinador de campaña, realicé gestiones institucionales ante el entonces gobernador de Nuevo León, Jorge Treviño Martínez, pues nos habían negado el uso de la Macro Plaza, así como para facilitar la logística del traslado, e inclusive llegue a solicitar el avión del gobierno para trasladar al Maquio, el cual me fue negado. Sin embargo, el gobernador Treviño dió instrucciones para facilitar el uso de la Explanada, lo cual siempre aprecié.

La disposición institucional mostrada por el entonces gobernador Treviño Martínez, quien entendió que la competencia política no debía convertirse en un obstáculo para el ejercicio democrático.

Aquella actitud refleja una diferencia importante con los tiempos actuales. Existían profundas diferencias ideológicas y electorales, pero también prevalecía el respeto a las instituciones y a la participación de quienes pensaban distinto.

Aquellos eran tiempos de competencia política firme, pero también de respeto institucional. Más allá de las diferencias partidistas, existía la convicción de que la actividad democrática debía desarrollarse con normalidad y que los candidatos tenían derecho a presentar sus propuestas ante los ciudadanos.

El día del evento la Macroplaza lucía impresionante. Desde horas antes comenzaron a llegar familias enteras, jóvenes, empresarios, trabajadores y militantes procedentes de distintos municipios. Conforme avanzaba la tarde, la explanada se fue llenando de entusiasmo y esperanza.

Acompañaban a Maquío destacados liderazgos panistas de Nuevo León, entre ellos Fernando Canales Clariond, Pablo Emilio Madero, José Luis Salas Cacho entre otros mas. Todos compartíamos la convicción de que México estaba entrando en una nueva etapa política.

Cuando Maquío tomó el micrófono, la respuesta de la gente fue extraordinaria. Su mensaje era directo, valiente y profundamente ciudadano. No hablaba únicamente de ganar una elección; hablaba de recuperar la dignidad de la política y de construir una nación donde la voluntad de los ciudadanos fuera respetada.

La elección de 1988 quedó marcada por la polémica y por acontecimientos que forman parte de la historia política nacional. Sin embargo, para quienes participamos en aquella campaña, el verdadero legado de Maquío fue haber sembrado una conciencia democrática que años después contribuiría a transformar la vida pública de México.

Cada vez que recuerdo aquella tarde en la Macroplaza, vuelvo a sentir la energía de miles de ciudadanos convencidos de que el cambio era posible. Más allá de los resultados electorales, esa fue la gran victoria de Maquío: demostrar que la democracia podía convertirse en una causa capaz de unir a los mexicanos.

QEPD el gobernador y amigo Jorge A Treviño. Dios lo reciba en Su Gloria y la familia y amigos, deseo encuentra la paz, el consuelo y la esperanza.

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