El movimiento médico en tiempos de la 4T: César Arenas

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En el artículo El movimiento médico, publicado por la Academia Nacional de Medicina de México, Treviño, A. (2025) ofrece una interesante síntesis de la historica lucha de las y los trabajadores del sector salud de los años sesentas en la defensa del derecho más elemental: el pago de su salario.

El autor señala que, con la creación del ISSSTE, la formalización de la residencia médica y la carrera hospitalaria de especialidades médicas en el IMSS, desaparecieron las figuras de médicos ayudantes y practicantes. Sin embargo, cuando algunos médicos no recibieron su pago de fin de año en 1964, organizaron un paro de actividades que fue sancionado por las autoridades con el cese inmediato de los participantes. En respuesta, médicos residentes e internos conformaron una alianza para la defensa de sus derechos.

Bajo el lema, “Por la salud del pueblo, la unidad médica nacional y el progreso de la medicina en México”, la alianza médica logró articular una estructura organizativa de alcance nacional. No obstante, en 1965 el movimiento pasó del auge al ocaso. Los médicos lograron aumentos salariales, reconocimiento de actividades laborales y mejoras de sus materiales de trabajo. Treviño, A. (2025) refiere que las autoridades evitaban usar la palabra sueldos y preferían llamarle pagos de prestaciones económicas.

Sin embargo, dado que la organización nacional se realizaba fuera de los circuitos institucionales, comenzó la presión de los líderes sindicales y la represión gubernamental. De acuerdo con el autor, esta etapa inició despues del informe presidencial y se caracterizó por: detenciones, encarcelamientos, ceses, retención de salarios caídos, despidos injusficados, sobornos y recompensas para desertores; así como la toma de instalaciones médicas por la policía y el ejército. En pocos meses, el movimiento médico se extingió y, a principios de 1966, finalmente desapareció.

De vuelta al presente, Treviño, A. (2025), lamenta la destrucción de la unidad médica de aquél movimiento, e identifica como riesgos actuales “la centralización y expansión de la medicina privada, las compañías de seguros y el IMSS Bienestar”. En el contexto de la puesta en marcha del denominado sistema universal de salud, la historia del movimiento médico de los sesentas permite reflexionar sobre el papel que deberían jugar los gobiernos para el desarrollo de la organización de los trabajadores del sector médico, el mejoramiento de sus condiciones laborales y la progresividad de sus derechos laborales. 

Las comparativas oficialistas con Dinamarca deberían estar asociadas no solo a la calidad de los servicios de salud sino también a las condiciones laborales de sus trabajadores. En teoría, la universalidad de los servicios debería implicar la universalidad de salarios y prestaciones para el sector médico, ya que la constitución establece que “a trabajo igual, salario igual”.

Por otro lado, el gobierno de Díaz Ordaz y la represión contra el movimiento médico de los sesentas no debería tener puntos de contacto con el actual gobierno de la transformación. Sin embargo, observamos movilizaciones del personal médico en distintas partes del país que luchan por sus derechos laborales; la creación de figuras como el IMSS Bienestar como un mecanismo para no reconocer derechos laborales; el fomento de múltiples sindicatos para debilitar la unidad organizativa; la indiferencia de las autoridades y el ejercicio de prácticas del pasado como ceses, retención de salarios, despidos injusficados, sobornos y recompensas; sin mencionar los problemas de corrupción que han sido documentados (Carballo, M., 2022. Corrupción en instituciones de salud, MCCI).

En tiempos de la 4T parece que el Estado no dará el primer paso por la salud del pueblo, la unidad médica nacional y el progreso de la medicina en México. Por ello, la verdadera transformación no comenzará sino hasta que se transforme la conciencia de clase de las y los actuales trabajadores del sector médico. 

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