Rocha Moya y la telaraña de Trump
Estados Unidos envió una nota diplomática a México solicitando la detención provisional con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, un senador y ocho políticos más para ser juzgados en Nueva York por cargos de narcotráfico, posesión ilegal de armas y conspiración para la posesión de armamento.
Ayer mismo, después de que el gobierno mexicano había dicho que como no adjuntaron pruebas contundentes no procedía la solicitud, el gobernador Rocha Moya se retiró del gobierno de Sinaloa, al igual que el alcalde de Culiacán.
El tema no es menor, pues se trata del primer gobernante estatal que cae desde que Morena accedió al poder, y un Rocha Moya extraditado se convertirá en un gran peligro para ese partido político.
Lo hicieron porque no había opciones, pues el presidente Trump, luego del exitoso Madurazo, ha venido construyendo una telaraña para atrapar a sus adversarios Irán, Rusia y China que, aunque no han caído aún, si se descuidan los empuja.
Y con su talante violento, presiona también a sus socios comerciales -el Mundo árabe, Europa, Canadá, Japón y México-.
En el caso moreno, negar la detención y extradición de Rocha -si no lo fueran a extraditar no se hubiese licenciado- por falta de pruebas hubiera provocado una áspera respuesta de Trump, que no podía perder este pleito, luego del fracaso en el anunciado derrumbe del régimen teocrático iraní.
De no mostrar su fortaleza contra México, los demócratas le habrían hecho la vida de cuadritos, y el electorado gringo votaría en noviembre botando a los candidatos republicanos.
Ciertamente construyó la ‘tela de araña’ al abrir muchos frentes de guerra (fría o caliente) en el mundo, para que cayeran en ella sus enemigos, pues como entre los arácnidos, cada víctima caída enriquece la alacena, como sucedió con el petróleo venezolano.
Sin embargo, esa Tela de Araña es demasiado pegajosa -la más fuerte trampa del mundo natural-, pues los propios arácnidos no pueden caminar fuera de los caminos interiores que construyeron, pudiendo quedarse pegados a la red que ellos mismos construyeron.
Y Trump ya debe caminar con cuidado, pues abrió otro frente más: México, y Cuba que, al ser vecinos, potencian los riesgos.
