La política desprestigiada: Humberto Aguilar

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Hoy por hoy, la política está altamente desprestigiada y con una reputación terrible, pero pareciera que, a los políticos, lo que menos les importa es tener una buena reputación.

Ciertamente los que más han sido exhibidos son los legisladores y funcionarios del partido gobernante, pero desafortunadamente también se han presentado casos en militantes de los partidos de oposición, por lo que la ciudadanía está desencantada y desorientada.

Si a esto, le sumamos que a la oposición le falta construir un discurso coherente y realista que penetre en las conciencias y en las almas de los ciudadanos, pues estamos ante un grave problema.

La oposición no tiene construido un discurso político de profundidad, de certeza e incluso de apoyo a las decisiones del gobierno que consideren que estén bien instrumentadas. 

Se requiere articular un discurso congruente pero sencillo; directo pero crítico; alternativo pero creíble.

La construcción de una aportación creíble para el futuro pasa necesariamente por la formación de sus nuevos militantes, jóvenes o maduros, pero que se comprometan a ser congruentes entre el discurso y el trabajo político.

Por otra parte, la oposición no puede ser presionable ni temerosa, al extremo de permitir su claudicación; no puede ser percibida como oportunista, sino que debe actuar en todo momento; no puede ser casuística, para que la sociedad entienda que la apuesta es por el futuro; no puede ser selectiva, pero tampoco permisible.

Para ser una oposición eficaz debe ser responsable en su actuación y en su discurso.

Es importante que la oposición reconozca el valor que tiene la instrumentación de las políticas públicas, pero con conocimiento a fondo de los temas, para tener la autoridad de criticar lo que no está bien hecho.

El grave problema es que hoy pareciera que la oposición solo actúa en la reacción y no en la propuesta.

Es romántico decir que hay que proponer para poder cambiar las cosas, pero es un imperativo hacerlo para que la oposición deje de ser percibida como reaccionaria.

Carlos Castillo Peraza afirmaba que: “La existencia de una oposición respetable favorece la selección de los mejores, pero cuando la oposición no es tolerada, un país toma el riesgo de ver a los hombres de preparación y experiencia ser excluidos o excluirse de la vida política”.

Por eso el gobierno debe respetar y tomar en cuenta las exigencias y propuestas de la oposición y a la oposición le corresponde tener un enfoque diferente e independiente sobre la realidad y los problemas que tiene nuestro país, ofreciendo una crítica objetiva y constructiva para presentar alternativas de solución.

Me parece que eso ayudaría a rescatar y reivindicar a la política.

Humberto Aguilar; es politólogo

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