Resistencia a la Insulina: Edith Ancona

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No siempre el cuerpo grita cuando algo comienza a desequilibrarse.
A veces solo susurra: cansancio constante, sueño después de comer, ansiedad por azúcar, aumento de peso inexplicable.
La Resistencia a la insulina no es solamente un problema de glucosa.
Es una conversación silenciosa entre las células y la energía vital del cuerpo.
La insulina es una llave biológica.
Su misión es abrir las puertas celulares para que la glucosa entre y se transforme en energía.
Pero cuando el organismo vive bajo estrés constante, exceso de azúcar, inflamación, sedentarismo o agotamiento emocional, las células comienzan a “dejar de escuchar” esa señal.
Entonces el páncreas trabaja más.
Produce más insulina.
Más esfuerzo.
Más desgaste invisible.
Desde la ciencia, esto altera procesos metabólicos, hormonales y cardiovasculares.
Desde lo humano, muchas personas sienten que su cuerpo está cansado incluso antes de empezar el día.
El metabolismo también guarda memoria:
-del sueño perdido,
-de la ansiedad sostenida,
-de la alimentación acelerada,
-y del estrés emocional crónico.
El cuerpo no castiga.
El cuerpo comunica.
Y aunque la resistencia a la insulina puede abrir camino a enfermedades como la Diabetes tipo 2, también tiene algo esperanzador:
es un proceso que muchas veces puede mejorar profundamente con pequeños cambios constantes.
Caminar.
Dormir mejor.
Respirar más lento.
Comer con conciencia.
Mover el cuerpo con amor y no con castigo.
La biología humana tiene una enorme capacidad de adaptación y recuperación.
A veces sanar comienza cuando dejamos de pelear con el cuerpo y empezamos a escucharlo.
Se evalúa con análisis como:
-glucosa en ayunas
-hemoglobina A1c
-insulina en sangre

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