Del golpeado Sistema de Salud a la universalidad hay más de un paso: Vito Saint Germain

El 13 de abril, el gobierno mexicano anunció la creación de un Sistema Universal de Salud (SUS). Este proyecto inicia con la credencialización progresiva de los beneficiarios, quienes, por la naturaleza universal del sistema, deben ser todos los mexicanos. La base jurídica de esta propuesta se encuentra en el artículo cuarto de la Constitución, que garantiza el derecho a la protección de la salud sin discriminación alguna.

Sin embargo, en la vida diaria, la mayoría de los habitantes del país está lejos de percibir la atención en salud —para ellos y sus familias— como un derecho humano garantizado por el Estado. Cerca del 60% de la población no está afiliada a ninguno de los múltiples servicios de salud pública en que se fragmenta el sistema nacional: IMSS, ISSSTE, SEDENA, SEMAR, PEMEX y Hospitales Universitarios, entre otros.

Esto significa que una gran parte de la población no tiene garantizada su atención médica. Por ello, recurren al sector privado o a saturados servicios estatales de salud o al IMSS Bienestar, los cuales frecuentemente carecen de todos los niveles de especialidad. En todos los casos, deben pagar de su propio bolsillo los medicamentos e insumos que falten, o directamente la cuenta, convirtiendo así la falta de recursos económicos en una forma de discriminación.

Un sistema de salud se considera universal cuando toda la población tiene acceso efectivo a servicios esenciales de calidad, de acuerdo con sus necesidades (promoción, prevención, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos), sin enfrentar dificultades financieras.

Oportunidades Perdidas y Retroceso en la Integración

Los primeros años de la administración de Enrique Peña Nieto y el inicio de la presidencia de López Obrador representaban una ventana de oportunidad para integrar los sistemas de atención en México. El Seguro Popular había logrado afiliar a la población informal no asegurada y financiaba atención para enfermedades frecuentes en adultos y en su totalidad para menores incluyendo las consideradas catastróficas, como las diferentes formas de leucemia. Además, existía un padrón nacional de afiliados y se habían invertido miles de millones de pesos en salud.

A pesar de ello, Peña Nieto optó por la continuidad y consolidación, mientras que López Obrador, en lugar de avanzar hacia un sistema único, desmanteló+ los logros previos, provocando un retroceso de décadas. Entre 2.5 y 4 años de esperanza de vida se perdieron durante su gestión para su amado pueblo mexicano.

Dificultades para la Integración del Sistema de Salud

Integrar los sistemas de salud implica retos complejos, como la unificación o el respeto de contratos sindicales, diferentes formas de administración y la homologación de niveles y costos de atención médica. Pero el mayor desafío es, sin duda, la necesidad de aumentar la inversión pública en salud hasta alcanzar el 7 u 8% del PIB. Para comparar, Dinamarca invierte más del 10% y la recomendación internacional es al menos el 6%.

Radiografía Actual: Público en el Discurso, Privado en el Gasto

Actualmente, el sistema de atención médica en México es público en el discurso, pero privado en el gasto. Las farmacias privadas se han convertido en la verdadera red de seguridad en salud, incrementando la desigualdad debido a su costo financiero.

Aunque el presupuesto nominal ha aumentado, en términos reales —ajustando por inflación y crecimiento poblacional— el gasto por persona sin seguridad social ha retrocedido. En 2024-2025, el gasto público por cada persona atendida en el sistema IMSS-Bienestar es aproximadamente un 20% menor que el destinado durante el periodo del Seguro Popular (2015-2018).

Parte importante del presupuesto de salud se ha subejercido o reasignado a procesos logísticos insólitos y poco eficientes, como la creación de una mega farmacia, la imposición de un caótico sistema de compra consolidada de medicamento o la reestructuración administrativa, dejando vacíos en la adquisición de insulinas, quimioterapias y reactivos básicos.

Consecuencias de la Centralización y la Falta de Operatividad

La actual política priorizó la centralización administrativa (IMSS-Bienestar) sobre la operatividad, lo que ha generado consecuencias directas en:

  • Diagnóstico tardío: La saturación del primer nivel público lleva a las personas a acudir al médico privado solo cuando ya presentan síntomas, perdiendo la oportunidad de detección temprana.
  • Fragmentación del tratamiento: Muchos pacientes alternan entre atención pública (cuando hay medicamentos) y privada (cuando hay urgencia), lo que rompe la continuidad del expediente clínico.
  • Aumento de complicaciones: México sigue presentando de las tasas de mortalidad por diabetes más altas de la OCDE, y el gasto de bolsillo es el principal factor de empobrecimiento por motivos de salud.

Comparación Internacional: México, Costa Rica y Uruguay

Mientras México optó por desmontar el Seguro Popular, países como Costa Rica fortalecieron durante décadas su Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), invirtiendo casi el triple por ciudadano. En Uruguay, el primer nivel de atención es una red de policlínicas públicas, donde el gasto de bolsillo es mínimo y el ciudadano recibe consulta y medicina en el mismo lugar.

El Auge de los Consultorios Adyacentes a Farmacias (CAF)

A partir de 2010, tras la regulación de la venta de antibióticos, el modelo de Consultorios Adyacentes a Farmacias (CAF) se expandió rápidamente. Para 2012, la saturación del sistema público, los largos tiempos de espera y el bajo costo asociado a la compra de medicamentos propiciaron que los CAF realizaran una cantidad de consultas diarias similar a la Secretaría de Salud.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2020 y 2021), por primera vez más del 55% de la población buscó atención médica en el sector privado y fue atendida en consultorios de farmacia. Efecto COVID. El gasto de bolsillo alcanzó niveles históricos y en 2022 casi el 49% de quienes tuvieron una necesidad de salud recurrieron a servicios privados. En las farmacias de cada colonia, la espera para consulta es de 15 a 20 minutos, frente a las largas horas o semanas en el sector público.

Aunque la consulta es barata, el gasto total se incrementa por la compra de medicamentos.

Magnitud del Fenómeno: Consultas en el Sector Privado y Público

En promedio, el sistema público realiza 4.5 millones de consultas mensuales, mientras que las farmacias con consultorios anexos, como Dr. Simi y otras cadenas, atienden aproximadamente 13.5 millones de consultas al mes. Otros privados (consultorios, clínicas, hospitales) suman entre 6 y 8 millones de consultas mensuales. En total, el sector privado atiende entre 19.5 y 21.5 millones de consultas mensuales de primer nivel, muy por encima del sector público.

Financiamiento: Gasto Público vs. Gasto de Bolsillo

El gasto total en salud en México ronda el 5.2% del PIB, lejos del 6% recomendado por la OMS. Para 2025-2026, el gasto público directo representa solo entre 2.5% y 3% del PIB; el resto, aproximadamente 2%, corresponde a gasto privado.

El gasto de bolsillo creció 41% entre 2018 y 2024. Actualmente, casi 5 de cada 10 pesos gastados en salud provienen directamente de las familias.

Gran Reto y Alternativas

El desafío es enorme, pero no imposible. Para avanzar hacia un sistema de salud verdaderamente universal, es necesario duplicar el gasto público en salud. Esto podría lograrse reasignando recursos (dejar el barril sin fondo que representa Pemex a la inversión privada), realizando una reforma fiscal integral o incluso considerando la compra de servicios a privados en forma terciada como se hace en España o Alemania y como lo comenzó a hacer el Seguro Popular. No sobra decir, que dejar de lado las etiquetas ideológicas para integrar a quienes más conocen del tema ayudaría bastante. El futuro del sistema de salud en México dependerá de la voluntad política y de la capacidad para priorizar la salud como un derecho humano fundamental. Sin salud, las personas pierden todo.

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