octubre 10, 2026

«Una neumonía sin nombre…»

Tenía 28 años y trabajaba en un instituto donde estudiaba patógenos peligrosos en Irkutsk, Siberia. Su muerte, atribuida por las autoridades rusas a una neumonía de origen desconocido, desató sospechas de peste y rumores sobre un accidente de laboratorio. Su familia merece una explicación fundada. Para México, el caso recuerda una responsabilidad que conocemos bien: comunicar con honestidad también protege la salud.

El 6 de octubre, la Organización Mundial de la Salud informó que la causa de muerte no había sido confirmada oficialmente y que, según las autoridades rusas, los contactos identificados no presentaban síntomas. Su evaluación inicial situaba el riesgo entre moderado y bajo para Irkutsk, bajo para Rusia y muy bajo para la región europea. Esa evaluación era provisional y estaba sujeta a nueva información.

Algunos medios hablaron de unas 200 personas posiblemente expuestas y de la rotura de un tubo de ensayo. Son versiones no verificadas. La observación o el aislamiento de contactos pueden ser medidas preventivas mientras se investiga; por sí solos, no demuestran qué ocurrió. La revista Nature recoge declaraciones posteriores de Rusia sobre pruebas negativas. Lo necesario es conocer qué se investigó y cómo se sustentan esas conclusiones.

Gregory Koblentz, especialista en bioseguridad entrevistado por Nature, explica por qué resulta infundado anunciar otra pandemia como la de la COVID-19. Yersinia pestis es una bacteria conocida y existen antibióticos eficaces para tratarla. El SARS-CoV-2, en cambio, apareció como un virus nuevo frente al cual inicialmente no contábamos con vacunas ni tratamientos específicos. Son situaciones diferentes y deben analizarse con sus respectivas evidencias.

Eso tampoco vuelve inofensiva a la peste. Su forma neumónica puede transmitirse entre personas y, sin tratamiento, causar la muerte en tan solo 18 a 24 horas desde el inicio de la enfermedad. El diagnóstico oportuno y el acceso inmediato al tratamiento son decisivos. Para un paciente, la existencia de un medicamento sirve de poco si llega demasiado tarde.

México dispone del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos y de una red de laboratorios de salud pública. La NOM-017-SSA2-2012 incluye la peste entre las enfermedades de notificación inmediata y establece que dicha información debe llegar a la Dirección General de Epidemiología en un plazo no mayor a 24 horas contadas a partir de su conocimiento. Contamos con una base institucional que debemos sostener y evaluar.

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