octubre 20, 2026

Las ideas social cristianas en democracia en un mundo plural: Carlos Abascal Carranza

Tomado de su texto: “El futuro de las ideas socialcristianas en democracia en un mundo plural”

La pregunta es clara; tiene una respuesta teórica sencilla, aunque la puesta en práctica es retante; ¿cómo defender y promover las ideas socialcristianas en un mundo caracterizado por la pluralidad y la diversidad de opiniones, posturas, convicciones y confesiones religiosas?

Procuraré dar una respuesta a la pregunta desde una perspectiva práctica. Llevo varias décadas en la lucha cívico-política y cada nueva experiencia complementa mi respuesta pues sigo aprendiendo.

En ningún caso podemos plantear el tema como algo teórico o que solo pertenece al mundo de las ideas. Coincido con el gran filósofo Chesterton: «todo buen pensamiento que no se convierte en palabras es un mal pensamiento, y toda buena palabra que no se vuelve acción es una mala palabra

Parafraseando a Chesterton: Todo buen pensamiento que no se convierte en palabras es un pensamiento imperfecto y toda buena palabra que no se vuelve acción es una palabra estéril. No pretendo desarrollar grandes teorías filosóficas busco ser más testigo que otra cosa -hay otros que lo harán mejor que yo-. Quiero destacar algunos puntos emanados del magisterio social de la Iglesia Católica, a la cual me honro en pertenecer, y de ciertos pensadores humanistas que han marcado mi actuación como político.

Quiero comenzar subrayando que los fieles laicos tenemos la obligación de participar en política. Así nos lo recuerda Su Santidad Juan Pablo II en la exhortación apostólica Post-sinodal Christifideles Laici. Ahí nos dice que: «nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aún más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso.

A nadie le es lícito permanecer ocioso. ¡Que fuerza tiene esta frase! A través de ella el Santo Padre nos hace ver que como fieles laicos no podemos mantenernos en nuestra casa, que estamos llamados a ser obreros en su viña, que no debemos incurrir en uno de los pecados más graves para un cristiano: el de omisión.

Frente a nosotros tenemos un mundo que dista mucho de ser homogéneo o uniforme. Se nos presenta una sociedad expectante, necesitada tanto de soluciones a sus problemas más sentidos como de una guía espiritual. Conviene advertir, entonces, que las comunidades que integran nuestras sociedades no pueden entenderse ya sólo como un gran todo social. Por el contrario, nos desarrollamos en un mundo que es diverso, en el que impera la pluralidad. Así, el diálogo emerge ya no solamente como un deber ético, sino como una verdadera necesidad para poder llegar a certezas comunes con quienes no comparten nuestra forma de pensar.

Los católicos hoy vivimos, actuamos y nos desarrollamos en el contexto de las sociedades plurales. A esa pluralidad debemos verla simplemente como el signo de nuestros tiempos en una era en la que el ser humano es incapaz de procesar todos los estímulos que recibe a través de los medios masivos electrónicos, el Internet, el cine, la mercadotecnia. La pluralidad de nuestros tiempos se parece más a la ausencia de ideas propias o a la aceptación irreflexiva de propuestas carentes de valor antropológico. Y justamente, buena parte de nuestra contribución a la sociedad moderna consiste en llevar el mensaje del humanismo trascendente en medio de esta realidad.

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Tomado de su texto: “El futuro de las ideas socialcristianas en democracia en un mundo plural”

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