El Régimen de Morena y la necesaria porosidad: Andrés Amaro
Águilas, Serpientes, Osos, Pulpos, Elefantes, Asnos, Leones. Etcétera. ¿En qué se parece el Poder Público a dichos seres con que suelen simbolizarse, para bien o para mal, sus instituciones (Estados, Gobiernos, Partidos)? Al igual que esos bichos, el Poder Público es un organismo vivo. Respira. Actúa. Se mueve. O por lo menos tiene la capacidad de moverse, aunque en algunos lugares y momentos decida no hacerlo. Para mal.
El Poder Público también requiere transpirar. Hidratarse. Expulsar sustancias que el cuerpo no ocupa ya. Y cuya retención puede originar enfermedad y deterioro.
Porosidad. Esa es la palabra clave.
El Régimen de Morena la necesita para impedir que el debate y las contiendas de poder real se efectúen solo en su interior. Y que terminen por intoxicarle. También la precisa para encontrar aliados que le permitan confrontar mejor a aquello que, desde adentro o desde afuera, amenaza al interés público.
Resulta inaudito para la seguridad del país que, por ejemplo, quienes suscriben desde distintos ámbitos la defensa de la Soberanía tengan una interpretación tan diferente respecto a lo que significa. Mayormente cuando el mundo atraviesa por un momento de guerras, amenazas y agresiones por parte de potencias.
De ahí la necesidad de que el Régimen que conduce hoy al Estado Mexicano revise la calidad de su interacción con los polos políticos externos a su propio cuerpo. Es decir, que examine su porosidad.
Dada la condición de inmadurez del actual proceso de cambio, para el Régimen de Morena son intransigibles objetivos tales como el giro del Modelo de Desarrollo hacia el Bienestary la recuperación de la autoridad del Estado.
Sin embargo, existen temas en los que resulta propicia, e incluso pertinente, la búsqueda de coincidencias y transacción con otras fuerzas políticas.
Hay patriotas y demócratas también en las filas opositoras.
Morena difiere con opositores respecto a la rectoría del Estado en la Economía o sobre si es preciso establecer límites al libre mercado. Pero el Régimen precisa determinar en qué temas de la Agenda Nacional la Oposición es adversa y en cuáles no.
Puede coincidir con personalidades opositoras en torno la democracia en sentido amplio. La ultraderecha, enemigo natural de ese valor universal, vive un auge en América Latina y en regiones de Europa. Identificada con la exclusión e incluso el exterminio, es impulsada hoy por EU. Sin aliados, la Izquierda no tiene posibilidades de contener eficazmente a la ultraderecha.
Por otro lado, dejar a su suerte a vertientes del espectro político en México, como el centro y el socialcristianismo, tan llevados de un lado a otro, puede hacerlos vulnerables a la ultraderecha. Entonces, para el Régimen es una responsabilidad propiciar espacios de intersección que posibiliten a esas vertientes del sistema democrático reconstruirse. Ello les permitiría contribuir mejor a establecer un cerco sanitario contra la ultraderecha. Y revisar si su conducción es idónea para ese propósito.
Esta búsqueda de confluencia por parte del Régimen puede considerar también un criterio geográfico. En lo que hace a la Soberanía, es prioritario para el país edificar coincidencias en espacios regionales más expuestos a la influencia externa, por su proximidad a EU o por la mayor presencia de sectores de Producción o de Comercio vinculados a la exportación.
En esas zonas, la intensidad del trato entre comunidades mexicana y estadounidense,propiciado por la actividad económica, debilita hasta valores culturales asociados a nuestraidentidad nacional.
¿Es complicado coincidir? Ciertamente. Por eso la Política no es solo una pasión, sino sobre todo un trabajo. Para conseguir el entendimiento. Y hacer posible lo impensable.
