Morena tendría, por mayoría simple, o como primera minoría, una sobrerrepresentación en los congresos, que no correspondería al porcentaje de votos

Febrero: miedos, incertidumbres, terror, en buena parte del país. Allende fronteras alarmas provocaron cancelar múltiples eventos. Lo acontecido el domingo 22 en ciudades de todas las regiones impactó entre quienes constataron violencias extremas que dejaron marcas indelebles. Buena parte de habitantes del país estuvimos varias horas buscando cómo responder cada quién, solo con datos de familiares, amigos o vecinos. Ese domingo, ya muy tarde, hubo alguna información gubernamental. De suerte de “el mencho” no me ocupo ahora.
La Señora Sheinbaum abrió otro frente el siguiente miércoles, 25: adelantó ideas generales de su propuesta de reforma político-electoral. Ideas es necesario analizar, a reserva de conocer su iniciativa de reformas a la Constitución de la Republica y a leyes relacionadas con el asunto, que aún no presenta. Estas ideas tejieron Pablo Gómez, de los duros de la 4t, que encienden ahora alarmas ciudadanas. Más graves, si cabe.
Sus ideas difundidas dicen que mantendrán 300 diputados electos por el principio de mayoría relativa. Y los otros 200 serán para los segundos lugares en su distrito; considerarán 8 mexicanos residentes en el exterior. En la cámara de senadores habría 2 senadores de mayoría, y uno de la primera minoría, por cada entidad federativa. Con estas reglas, Morena tendría, por mayoría simple, o como primera minoría, una sobrerrepresentación en los congresos, que no correspondería al porcentaje de votos que lograra en el país, o en entidades federativas. Donde no gane la mayoría, lograría como primera minoría asientos legislativos. Debe establecerse tope legal que evite la sobrerrepresentación. Como la que hoy tienen, con fraude a la Constitución, por decisión antijurídicas del INE y del Tribunal Electoral, ambos controlados por Morena.
Con argumento de ahorrar dicen que los mandos del INE bajarán su sueldo para no ganar más que la presidenta Sheinbaum. Lo que ocultan desde López Obrador, es que el sueldo de presidentes, conforme a la Ley Federal del Trabajo, se integra con lo recibido en efectivo y en especie. Vivir en Palacio Nacional, con todos los servicios de luz, agua, seguridad, transportes terrestres o aéreos, vestimenta, maquillaje, entre otros, se debe sumar a ese sueldo, por disposición legal.
También eliminan los PREP, resultados electorales preliminares, que contribuyeron a la credibilidad de nuestras instituciones y procesos electorales.
Sí es pertinente revisar conceptos de gastos electorales, incluyendo reducir financiamiento a partidos. Siempre y cuando preveamos no se vayan estos con los narcos, como crecientemente sucede. No dañar la confiabilidad institucional. Vinimos del príato donde hubo fraudes electorales y los resolvimos. No tiremos aprendizajes a la basura.
Las funciones que debe producir un sistema electoral democrático son tres: legitimidad, representatividad y gobernabilidad. 1) La legitimidad supone que luego de una amplia, transparente, incluyente deliberación entre todos los actores políticos, también las academias, se logran acuerdos sobre las reglas del juego electoral aceptados por los competidores. Esta es la legitimidad de la legalidad. Y al desarrollarse los procesos electorales conforme a esas reglas, producen la legitimidad de origen de quienes obtuvieron más votos libres de la ciudadanía para integrar los órganos o poderes públicos de elección popular. Hoy Sheinbaum y Gómez no tienen disposición a deliberación democrática. Sus reglas serán ilegítimas.
2) La representatividad es función que el sistema electoral logra cuando la pluralidad de las sociedades actuales se ve reflejada en la integración en los órganos de elección popular. La totalidad del pueblo no puede resolver todos los asuntos públicos, día a día. Por eso se votan representantes. Y la proporción de votos que el pueblo asigne a cada partido debe expresarse. Representarse la pluralidad en las asambleas decisorias.
3) La gobernabilidad es condición que posibilita el buen gobierno. Gobierno eficaz que evita dolor evitable y genera bienes públicos lo más posible. Con pesos y contrapesos. Así se adquiere la legitimidad en el ejercicio del cargo público. O se pierde con mal gobierno.
Las ideas autoritarias, marxistas, de reglas electorales prenden alarmas. ¿Las atendemos?

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