octubre 5, 2026

Maquío ¿murió por accidente o asesinato?

El 1 de octubre de 1989 fallecieron en un accidente automovilístico en la carretera de Culiacán a Mazatlán, Manuel Clouthier y Javier Calvo Manrique, cuando su auto fue embestido en su parte posterior por un tráiler pesado de carga, según el informe oficial, en el kilómetro 158+100 de esa carretera. Un extraño accidente, sin duda, pero con visos de realidad de la versión oficial.

De esa tragedia, tengo dos testimonios de personas que estuvieron presentes en el sitio muy poco después de que ocurriera, cada uno de ellos por distintas razones. Les cuento.

Mi querido amigo Rafael Morgan Ríos, de Culiacán, platicando conmigo hace tiempo sobre el tema, me dijo que fue informado del accidente y acudió de inmediato al lugar de los hechos. En esos momentos, me platicó, no habían cambiado nada del sitio, y que efectivamente, las marcas de las llantas del vehículo en que viajaban los panistas estaban perfectamente claras (pues fueron borradas poco tiempo después por las “autoridades”). Las posiciones del auto y del camión de carga no habían cambiado tampoco, ni movido los cuerpos de las víctimas, y que lo que vio allí bien podría corresponder a la versión oficial que se dio.

La conclusión que Rafael Morgan me dio, siendo amigo de los difuntos, es que probablemente, siendo muy apasionados discutían como otras veces acaloradamente y que eso distrajo de pronto al conductor del auto, Javier Calvo y se produjo la pérdida del control del mismo y el choque en que el camión pegó al auto en su parte posterior, quedando el mismo en sentido contrario de la dirección en que circulaba, rumbo a Mazatlán. Y que lo más razonable era pensar que sí había sido un accidente.

En octubre de 2016, estuve en Culiacán para un evento panista. El día primero del mes y tras una misa en la catedral culichi por Manuel Clouthier, pasamos al jardín al costado sur de la misma, en donde hay una estatua de Maquío, para un homenaje por el 27 aniversario de su partida. Don Jorge del Rincón, tío de Maquío, participó como un orador de última hora y se refirió al “asesinato” de su sobrino Manuel.

Al terminar el mismo, se me acercó un señor con su bicicleta y me contó que él era bombero y que estuvo de inmediato en el sitio del accidente. Que estaba de guardia en la estación de bomberos y que pidieron que alguien fuera allá. Que él se ofreció a ir y que pudo ver el estado de las cosas sin que se hubieran alterado, los vehículos, los fallecidos en su interior y las marcas de las llantas y que a su parecer sí había sido un choque por accidente. Su relato era completamente ajeno al de Rafael Morgan, pero precisamente coincidente en lo que ambos me dijeron haber observado. No se conocían ni hablaron entre sí en la carretera, por lo que no se habían puesto de acuerdo en qué decir de lo que observaron. Lamentablemente nos despedimos el bombero (ya jubilado, me dijo) y yo sin que le hubiera pedido su nombre y datos. Tampoco le mencioné antes de despedirnos, cómo su versión de los hechos coincidía con la de mi amigo “el Jefe” Morgan.

Comprendo que haya dudas sobre la muerte de Maquío y su compañero Calvo, pues muy poco después del choque se retiraron cuerpos, vehículos y se “limpió” la carretera. Dice un reportaje de los hechos que el chofer del camión de carga no fue detenido y que ya no se volvió a saber de él en Sinaloa. Pero las dos versiones que recibí de dos personas que estuvieron en el lugar de los hechos antes de que algo fuera cambiado, que ni se conocían ni hablaron entre sí, me dice que bien puedo considerar que la muerte del querido Maquío si fue accidental y no un homicidio. Tras comentar más tarde mi conversación con el bombero, Rafael Morgan me dijo, efectivamente, que no lo conocía y le llamó la atención que sus observaciones fueran las mismas que las suyas.

La verdad es que las especulaciones sobre cómo asesinos profesionales pudieron haber creado todo ese escenario y asesinado a Maquío y a Calvo, incluyendo hasta una versión de haberlos desnucado con golpes de karate me parecen no creíbles. Las marcas de las llantas en la carretera y las posiciones de los vehículos tras el choque, creadas en unos cuantos minutos, las veo tiradas de los cabellos, imposibles. Sé que familiares y amigos de Maquío pensaban y piensan que fue asesinado y lo entiendo emocionalmente, pero no lo comparto, por los testimonios que estoy relatando.

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