Las pruebas son hechos conocidos

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Hay quienes afirman que el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya parece no haber recibido dinero, mucho dinero de los cárteles del narco en especial del cártel de Sinaloa. Y puede ser, pues como reza un viejo dicho el amor y el dinero no se pueden esconder. Pero las acusaciones en su contra son otras.

A Rocha Moya se le acusa de haber recibido ayudas muy graves en las elecciones que lo llevaron al poder. Y hay precisos recuentos presentados por quienes lo señalan como cómplice del narcotráfico de Sinaloa. Los hechos señalados no son ocurrencias del momento de su actual desgracia sacados de la manga, no. Todos ellos fueron conocidos en ese período electoral.

Las amenazas, los secuestros de candidatos y personal de campaña, los asesinatos de candidatos o de sus personas cercanas, el robo de material electoral, y demás, fueron hechos conocidos en los medios de comunicación, incluyendo extranjeros. Nada es imaginado ahora o inventado. Todo eso fue conocido por la población, dentro y fuera de Sinaloa.

Señalar que todos esos actos criminales fueron llevados a cabo por el cártel de El Chapo y El Mayo no puede ponerse en duda, pues nadie, nadie más podría tener interés ni capacidad in situ para hacerlo. Y las consecuencias a su favor son claras, y es de lo que se acusa tanto a Rocha Moya como a sus principales ejecutivos ahora indiciados en Estados Unidos. La inacción de las autoridades locales, estatales y hasta municipales para prevenir, impedir o perseguir las acciones de los capos y de sus colaboradores y sicarios solo puede tener una explicación razonable.

Y la explicación del libertinaje con que el cártel de Sinaloa ha operado en ese Estado no puede ser otra que el señalado pago de favores criminales en las elecciones de ese año. No es casualidad que todos esos actos de ataques, homicidios e intimidaciones lo hayan sido en contra de las fuerzas políticas adversas a las campañas de Morena.

Y el fiscal general de Estados Unidos y el Gran Jurado que resolvió en contra de los diez acusados tuvieron en mano suficientes pruebas de los delitos cometidos, en el periodo electoral y posteriormente hasta la fecha. Se dice que los dos imputados que se han entregado a autoridades norteamericanas están aportando las pruebas. No son las necesarias, son solamente más pruebas, quizás principalmente testimoniales, pruebas que respaldan digamos las que ya se tenían.

La posición propagandística de Sheinbaum de pedir pruebas, dando a entender que al no haberlas compartido Estados Unidos con el gobierno mexicano es porque no existen. Pero tanto la cabeza de Morena, como gobierno y fuerzas policiales y en especial militares saben perfectamente bien que existen. Es más, muchas pruebas de los delitos obran en su poder. Pero las esconden, al menos por ahora, a menos que decidan sacrificar al gobernador con licencia o a otros que ya se consideran como los próximos solicitados de ser detenidos con fines de extradición.

El régimen morenistas o cuatro teísta como les gusta llamarse está atrapado, saben que las tales pruebas que piden existen y que pronto, muy pronto empezarán a usarse en su contra, en muchos de sus principales líderes o sus allegados. 

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