Marx Arriaga, designado por López Obrador como director general de Materiales Educativos, en la SEP

Marx Arriaga, designado por López Obrador como director general de Materiales Educativos, en la SEP, fue recién destituido por el gobierno de Sheinbaum, quien le ofrecía una embajada. Marx se resistió y atrincheró en su oficina, y finalmente accedió a desocuparla el martes 17. Salió con una pintura de otro Marx, Karl, bajo el brazo. Todos miembros del núcleo duro, radical de Morena. Marxistas, como Pablo Gómez (coordina su reforma electoral), Jesús Ramírez Cuevas (vocero de López Obrador y hoy coordinador de asesores de la Sheinbaum, quien lo defendió como un hombre de principios, “desde antes del movimiento del CEU). O los Batres, entre otros. Con los Marx se configuró la “Nueva Escuela Mexicana” (NEM), que hoy Sheinbaum dice continuará, solo con algunos ajustes, no reconociendo que en la 4t están formado analfabetos funcionales, masas manipulables.
El desastre de los últimos 7 años, también en educación, está a la vista: por primera vez, desde 1921, que José Vasconcelos fundó la SEP, cayó la matrícula escolar: hay 1.5 millones de alumnos menos que en 2018. En preescolar pasamos de 72 % a 64; en primaria de 99 % a 95; en secundaria de 97 a 93%; en bachillerato, de 84 a 74%, según datos oficiales y difundidos en la semana por el exsecretario de Educación, Aurelio Nuño. Como también afectará a esas generaciones la falta de pensamiento crítico, las carencias pedagógicas, por el dogmatismo impuesto con los actuales libros de texto gratuito y el discurso gubernamental. Reconocidos especialistas en educación, como Gilberto Guevara Niebla, han expuesto que “la educación en México ha sido abandonada”, “las escuelas normales están en total abandono”; recomendable el libro que coordinó: “La regresión educativa: la hostilidad de la 4t contra la ilustración”.
A Arriaga, en octubre del 2025, una subsecretaria de la SEP ordenó cambios a los libros de texto gratuitos, por contenidos “no pertinentes”; le pidió eliminar 47 de 126 contenidos, más de la tercera parte, de los libros de primer grado. 41 de 119 contenidos de libros de segundo grado, por considerarlos “no claros”, “sin sentido”, “no didácticos”, “no representativos”, “confusos”, “inconvenientes”, entro otras descalificaciones. Marx no aceptó. Los mismos maestros no los entienden.
Las tesis y actitudes del Marx mexicano coinciden con las de comunistas de antes y de hoy, de aquí y allá: chinos, coreanos del norte, cubanos, nicaragüenses, venezolanos. Algunos pueden llegar al poder por las buenas (democráticamente), pero no se van sino por las malas, como Maduro recién. Ese núcleo radical esta en conflicto con los moderados de la 4t para disputar el poder.
El marxismo-leninismo, o comunismo, es de una rigidez en sus estructuras de pensamiento y de organización. Aceptar a Marx es aceptar el materialismo histórico (lo único que existe es la materia en movimiento dialéctico), en que las fuerzas productivas alteran las relaciones de producción o de propiedad, y éstas, a su vez, se reflejan en el derecho y el Estado. El partido revolucionario no es de numerosos afiliados, es una minoría confesada y buscada. A la mayoría le corresponde ser dirigida, la ejecución de las directivas y consignas de ese núcleo minoritario de revolucionarios de tiempo completo, de obediencia incondicional. Buscan la eficacia política por encima de consideraciones de moral y de derecho. La negación de la liberad y demás valoraciones espirituales, la negación en general, de toda moral auténtica explica la variedad increíble de mentiras y de trampas que exhiben los marxistas.
Un comunista cree que la organización comunista posee la verdad absoluta. Este principio deriva del materialismo histórico: “la verdad está en posesión de la parte más progresista de la humanidad, el proletariado” o “ el pueblo bueno”, lo llaman ahora. El partido comunista es la parte consciente del proletariado. Por tanto, los comunistas poseen tanto la verdad teórica como la práctica.
El proceso de enseñanza-aprendizaje está profundamente dañado en México. La esencia de la educación es “actualizar las capacidades de perfección del ser humano”. Estas capacidades son de índole material como espiritual, individual y social. La regresión educativa es brutal, como embrutecedora. Un reto ciudadano por asumir.

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