No pasa día sin que el mundo se entere de alguna noticia, decisión, memorándum
u “orden ejecutiva” del presidente Donald Trump, quien, en su mundo unilateral, sólo
concibe a Estados Unidos, con un poder que, en forma enfermiza, desea sea
reconocido y aceptado, a la buena o a la mala, por todas las naciones, lo que se
demuestra con expresiones como “Estados Unidos primero”, “hacer América grande
de nuevo”, etc., y las acusaciones a México y Canadá de que con el Tratado
Comercial están obteniendo superávits comerciales, extrayendo recursos
financieros del propio E.U.
Una de las últimas declaraciones de Trump, fue precisamente que “el Tratado
Comercial es irrelevante para su país”, justo en este año en que se iniciarán las
reuniones para revisarlo, pues tanto para Canadá como para México, el tratado es
piedra fundamental para su desarrollo económico. Con esta declaración quiere
conseguir mejores condiciones para su país, pues lo cierto es que E.U. obtiene, a
través de este tratado, productos más baratos que complementan su economía
empresarial, ya que muchas de esas exportaciones e importaciones las realizan
empresas norteamericanas, algunas establecidas en México o Canadá o bien, como
lo hace la industria vehicular, los autos que se construyen allá requieren
componentes de sus socios del tratado.
Estos son sólo ejemplo de las amenazas y extorsiones de Trump a los demás
países, ya que además de su último exceso al intervenir en Venezuela, secuestrar
al Presidente y su esposa y sojuzgar al país sudamericano, le está exigiendo
recompensa en petróleo por los daños que anteriormente han tenido las empresas
estadounidenses incautadas por el gobierno venezolano. El gobierno de ese país
ha tenido que doblegarse con decisiones que sabe son favorables para “el
conquistador” o que le ha impuesto Trump, quien declara ahora que “él está
gobernando Venezuela”.
Trump tiene muchas herramientas disuasivas, como son los aranceles que les está
imponiendo no sólo a sus adversarios ideológicos como China, sino también a sus
aliados tradicionales como los países europeos, a quienes les ha retirado en parte
su apoyo en los enfrentamientos con Rusia y se los aplica también a Japón y Sur
Corea, sus aliados, que le han servido como contención frente a las amenazas de
Corea del Norte y de la propia China. Ahora ha puesto contra la pared a la Unión
Europea y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte al retirarle parte de sus
aportaciones económicas y peor aún, ahora pretende apoderarse de Groenlandia
que tiene diversos asentamientos de varios países europeos.
Trump, como el oso, da zarpazos, los anuncia y los ejecuta; tiene amenazado a
México con intervenir en su territorio para eliminar y neutralizar a los carteles del
narcotráfico, y también tiene amenazado a Colombia, por lo mismo; levanta muros
de 3 y 4 metros de alto, alguno de ellos electrificados y ahora anuncia “muros
flotantes” a lo largo de más de 500 kilómetros del Río Bravo y bloquea los productos
mexicanos a pesar del tratado, como lo hace con el ganado y exige perentoriamente
la entrega de agua, no sólo la de este periodo, sino toda la que se le debe de
periodos anteriores, a pesar de reconocer que han sido años de sequía severa.
Ahora, con un reciente zarpazo, que no parece ser el último, se retira de 66
organismos, instituciones y foros multilaterales internacionales incluyendo a 31
organizaciones de la ONU y a otras organizaciones intergubernamentales, pues
según él “ya no sirven a los intereses nacionales de su país”, por lo que ordenó a
todas sus agencias gubernamentales retirar a su personal y a suspender la
aportación de recursos financieros, porque esos organismos “son inútiles,
derrochadores, antiamericanos, globalistas y burócratas, que están actuando contra
los intereses norteamericanos”, pero en el fondo busca favorecer a sus grandes
consorcios empresariales.
Con esta decisión da un golpe muy serio a las Comisiones Económicas regionales
como la CEPAL para América Latina; golpea en el centro a todo el sistema de control
del clima, del medio ambiente y la energía limpia; deja en el aire por insuficiencia
económica, a la Conferencia de las Partes (COP) para el cambio climático que
acaba de terminar su capítulo número 30 en Brasil, en donde se tomaron acuerdos
que requieren financiamiento de todos los países, principalmente de los más
contaminantes, que son China, E.U., India y Rusia; con la paradoja de que un país
como E.U. contamina en grado sumo y no está dispuesto a aportar lo necesario
para descontaminar

