Lula: tres semanas para evitar que Bolsonaro regrese al poder
Brasil acaba de enviar un mensaje político que Luiz Inácio Lula da Silva no puede ignorar.
El presidente brasileño pasó a la segunda vuelta, pero lo hizo por detrás de Flávio Bolsonaro, en una elección que vuelve a colocar al apellido Bolsonaro en el centro de la disputa por el poder. El segundo turno será el próximo 25 de octubre, apenas tres semanas después de esta primera batalla electoral.
Y aquí comienza el verdadero problema para Lula.
No se trata solamente de sumar los votos de los candidatos que quedaron fuera. Se trata de entender por qué una parte importante del electorado brasileño decidió no darle al actual presidente el respaldo suficiente para encabezar la primera vuelta.
Flávio Bolsonaro logró colocarse al frente y convertir la elección en un nuevo plebiscito sobre el rumbo político de Brasil. El dato adquiere mayor relevancia porque, según el análisis del Poder360, Lula encabezó en 12 estados, pero Flávio también lo hizo en 12, aunque el candidato del PL concentró su ventaja en estados que representan un mayor número de electores.
Lula tiene ahora tres semanas para cambiar el tono, ampliar su coalición y convencer a quienes votaron por otras opciones.
Pero hay algo que no puede hacer: suponer que los votos de los candidatos eliminados automáticamente serán votos para el PT.
La segunda vuelta obliga a Lula a hablar con un electorado distinto. Tendrá que responder a las preocupaciones sobre economía, seguridad, corrupción, servicios públicos y el rumbo que pretende darle al país. Y deberá hacerlo frente a un adversario que ya consiguió reunir una parte considerable del voto opositor.
El desafío tampoco es exclusivamente presidencial. La nueva composición del Congreso y el mapa político de los estados serán determinantes para la gobernabilidad del próximo gobierno.
Por eso, el 4 de octubre no debe interpretarse como una simple estación de tránsito hacia el 25. Es una advertencia política.
Lula sigue en la contienda y conserva una oportunidad real de construir una mayoría en la segunda vuelta. Pero para lograrlo necesitará algo más que su historia, su liderazgo y la fuerza electoral del PT.
Necesita escuchar el mensaje de las urnas.
Porque en democracia la primera vuelta no siempre decide quién gobernará; pero sí puede revelar por qué una parte del electorado quiere cambiar el rumbo.
Y Brasil acaba de revelar que la elección está mucho más abierta de lo que algunos esperaban.
