Educación sin exigencia: Roberto Gallardo
No entiendo qué está pasando en México.
El Gobierno está quitando los exámenes de admisión para las Preparatorias. ¿Acaso no saben que la educación requiere un entorno de exigencia y disciplina?
¿Acaso no están pensando en la juventud?
Nunca, a ningún joven le benefició que le regalaran un lugar que no se ganó con esfuerzo.
Por lo que se ve, los gobernantes excusan esa barbaridad diciendo que la medida sería «incluyente». Pero el acceso sin filtro no es inclusión, es condenar a los estudiantes a llegar sin herramientas a un mundo que sí exige.
La exigencia no es castigo, es el único camino real para que un sistema educativo empuje a los niños a trabajar y esforzarse, que los lleve a tener mejor autoestima y descubrir de qué están hechos.
Por eso, eliminar los exámenes no es un acto de justicia social, sino un acto de cobardía institucional. Es rendirse ante la dificultad en lugar de acompañar a los jóvenes a superarla.
Si realmente queremos inclusión, que sea con más apoyo, con más tutorías, con más tiempo por alumno, pero nunca con menos requisitos.
Porque bajar la vara no los eleva a ellos; lo único que logra es bajar el futuro de todo el país.
Al final, la vida no perdona ni regala nada. Y si no les enseñamos eso en la escuela, les estaremos fallando dos veces: primero, por no prepararlos; segundo, por hacerles creer que no necesitaban esforzarse al máximo.
Exigir no es excluir, exigir es preparar. Y prepararlos es precisamente nuestra responsabilidad.
