Mario Soto no estaba a la altura de la coordinación de los diputados de Morena
Es lo mínimo que tenía que hacer Mario Soto, es decir, irse de la coordinación de Morena. Aunque hayan dicho que es parte de la rotación, la verdad es obvia, es resultado de la insubordinación.
Llevar a juicio político a Samuel García es un tema que se ha venido tratando en el Congreso de Nuevo León desde el 2022.
Primero en la LXXVI Legislatura el PAN y el PRI denunciaron desacatos a resoluciones del Congreso y conflictos presupuestales, pero no prosperó.
Un año después, los diputados del PAN Y PRI denunciaron a Samuel García por una crisis política que se generó tras la designación de gobernador interino durante la fallida precampaña presidencial, lo que provocó que finalmente regresara en medio de la noche y se metiera al palacio de gobierno.
Ya para el 2024 los diputados de oposición de la LXXVII Legislatura, presentaron más quejas por presuntas violaciones constitucionales y falta de publicación de decretos.
En el 2025 la misma oposición denunció incumplimientos administrativos y conflictos con el Congreso.
Y este 2026, fue la dirigente Estatal de Morena, Anabel Alcocer quien arropada por todos los aspirantes a coordinar la defensa de la 4T en NL, así como diputados y militantes de morena, denunció que no solaparían la corrupción y que denunciarían formalmente a Samuel García y su padre por una aparente triangulación de recursos públicos hacia el despacho de su familia.
Por ello llama la atención que los diputados morenistas Mario Soto Esquer y Rodrigo Montemayor Romero junto con Claudia Chapa del Partido Verde, no acudieran a la sesión de la Comisión Anticorrupción donde se aprobó iniciar el procedimiento contra el gobernador Samuel García.
No era una reunión cualquiera. Se trataba de un asunto que durante años ha sido impulsado por distintos actores políticos y legislativos, bajo el argumento de que existen violaciones legales, desacatos institucionales y conductas que ameritan una revisión profunda por parte del Poder Legislativo.
Es obvio que estos diputados no podían decir que tenían otro compromiso, su trabajo como representantes del pueblo y su prioridad debería haber sido estar ahí.
Durante más de dos años, las investigaciones periodísticas de El Norte han alimentado denuncias, debates legislativos, posicionamientos partidistas y hasta una denuncia formal de Morena ante la FGR.
Si los señalamientos eran suficientemente graves para promover un juicio político, resulta difícil explicar la ausencia del coordinador morenista y otros legisladores justamente en la sesión donde comenzó a materializarse el procedimiento que su propio partido impulsó.
La ciudadanía tiene derecho a preguntar si la lucha contra la corrupción era una convicción o simplemente una bandera coyuntural.
La ausencia del coordinador de Morena en el Congreso, Mario Soto Esquer, así como la de otros legisladores de su bancada, envía un mensaje muy contradictorio, que deja un sabor amargo. Además, no es la primera vez que defienden a políticos de Movimiento Ciudadano.
Recordarán que la diputada Grecia Benavides los denunció ante la comisión interna de honor y justicia porque apoyaron a Félix Arratia, quien dejó el puesto de elección popular por instrucciones de Samuel García, quien lo necesitaba cerca.
En esta ocasión le ofreció la Coordinador de Gabinete de igualdad para todas las personas. Antes fue subsecretario de Administración Tributaria. Estuvo al frente de la recaudación fiscal estatal, auditorías y fiscalización de impuestos.
La diputada Grecia Benavides se vio en la necesidad de denunciar a sus compañeros ante la comisión de honor y justicia al interior de Morena, por aprobar que Arratia dejara a su esposa en el puesto, como si se tratara de un negocio familiar.
Un caso muy pero muy extraño… Un alcalde «de Juárez» que pide licencia a un puesto de elección popular por invitación del Gobernador de Nuevo León, para irse a una coordinación.
Pero regresando al caso de Samuel García. Si el asunto es tan grave como para solicitar un juicio político, entonces debería ser lo suficientemente importante para estar presente en el momento en que el proceso comienza a tomar forma institucional.
La política exige coherencia. No se puede convocar a la opinión pública a indignarse por presuntos actos de corrupción y al mismo tiempo ausentarse cuando corresponde sostener esa acusación ante los órganos legislativos.
La responsabilidad de un diputado no termina con la presentación de una denuncia o con una conferencia de prensa. Continúa en cada comisión, en cada votación y en cada decisión donde se define el rumbo de los asuntos públicos.
La filósofa Simone de Beauvoir escribió que «el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos». La frase invita a reflexionar sobre la importancia de la congruencia y del compromiso cuando se afirma defender una causa. En política, la indiferencia y la omisión también producen consecuencias.
Los ciudadanos de Nuevo León merecemos respuestas. Merecemos saber por qué algunos legisladores estuvieron ausentes en una sesión que ellos mismos ayudaron a provocar. Merecemos saber si existen diferencias internas, cálculos políticos o simplemente desinterés.
Lo que no merecemos es que los asuntos públicos más delicados se conviertan en espectáculos de ocasión.
Si el juicio político tiene méritos, debe seguir su curso con toda seriedad. Si no los tiene, debe decirse con claridad. Pero lo que resulta inaceptable es la incongruencia de impulsar una causa y no estar presente cuando llega la hora de defenderla.
Porque en democracia no sólo se juzga lo que hacen los gobernantes. También se juzga lo que dejan de hacer quienes fueron elegidos para vigilarlos.
Y felicito a la dirigencia estatal de Morena, se necesita gente comprometida con su trabajo y Mario Soto no dio el ancho.
