El problema es de valores: Oscar Tamez

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El jueves se presentó el libro que da título a esta columna, su autor Roel Guajardo Cantú pone el dedo sobre la llaga, asegura que gran parte del problema que vivimos en la pérdida del tejido social es por la falta de valores en la formación de niños y jóvenes.
El texto es un cuaderno de trabajo útil para padres de familia, tutores, docentes y toda persona quien interactúa con menores de edad y desea formar personas de bien.
En el libro se encuentran dos grandes apartados, el de la reflexión sobre temas y valores axiológicos definidos. El otro, el de las estadísticas, encuestas aplicadas a jóvenes en donde algunos resultados provocan escalofríos.
La presentación corrió a cargo de la licenciada Bárbara Herrera de Garza-Sada, experta en temas de cultura, promoción cultural, valores y elaboración de proyectos para el rescate del tejido social. El otro presentador fue este columnista, Óscar Tamez.
En el libro se encuentra un capítulo para cada uno de los valores axiológicos por trabajar, entre ellos: libertad, respeto, honestidad, trabajo en equipo, generosidad y solidaridad por mencionar algunos.
En cada uno de los valores axiológicos que se trabajan existen reflexiones y ejercicios donde se puede invitar a niños y adolescentes a dialogar, debatir y comprender la importancia de aplicarlos correctamente.
Algo importante, los valores son propios en cada persona, surgen de la formación recibida en casa, la escuela, el entorno, pero sus consecuencias generalmente afectan al individuo y al grupo social donde cohabita.
Una pregunta obligada la plantea Guajardo Cantú. ¿Hay pérdida de valores en la sociedad nuevoleonesa actual? La respuesta es no, aunque así parezca.
Los valores, norman los pensamientos, conductas y acciones de cada persona por tal son cambiantes, esto significa que se adecuan al individuo, al tiempo y el espacio. Un valor determinado no deja de existir, su relevancia como norma de conducta socialmente aceptable es lo que cambia de acuerdo al tiempo y el espacio y su interpretación es en cada individuo.
No es la misma forma de concebir la honestidad entre los nuevoleoneses actuales como lo hacían las generaciones de los abuelos. Lo mismo sucede con cada uno de los valores; se transforman para estar vigentes en la sociedad.
Fue Max Sheller quien a finales del siglo XIX y principios del XX estableció la jerarquización de los valores. Aseguró que los espirituales o teológicos son los de más alto rango, es decir, los más difíciles de alcanzar y mantenerse en ellos.
Le siguen en la escala los valores axiológicos, biológicos, cívicos o sociales y al final de la escala los económicos o materiales. La explicación es porque en la medida que bajan en escala, son más fáciles de obtener, pero menos perdurables o permanentes.
Algo de lo que sucede en la actualidad es el intercambio en la escala de valores, se invirtió la pirámide y muchas personas ponen en primer término los valores materiales o económicos. Es por ello, muchos individuos anteponen la posesión de bienes y placeres por sobre su honestidad, honorabilidad o prestigio.
El problema es de valores es un libro para trabajarse, no para leerse. Es un recurso didáctico con el cual padres, tutores o docentes pueden abordar los valores desde la discusión de casos prácticos.
Como en toda la educación formativa, Roel Guajardo anticipa que los valores se enseñan con ejemplo y no mediante teoría. Nos deja un reto como sociedad.
Le entramos a la recuperación de valores entre nuestros hijos o seguimos formando mano de obra a la delincuencia en todas sus modalidades.

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