Urgen buenos Gobiernos
Hace 40 años, por estas mismas fechas, el Gobernador del Estado era el Dr. Jorge A. Treviño Martínez, un gobernante sin sobresaltos, apegado a cumplir sus obligaciones y poco afecto a la publicidad personal, pero sin dejar de comunicar las buenas nuevas a la población que gobernaba.
Dejó pasar desde 1991 (año en que terminó su gestión) hasta 2015 para concluir un libro, «Busqué siempre lo mejor para Nuevo León», en el que hace un recuento de su paso por una larga y provechosa vida, con pasajes personales y familiares, y andanzas por la administración pública y la política.
Si bien al inicio de su Gobierno se vio asediado por el PAN, que por esas épocas despuntaba en casi todo el País, en su libro Treviño narra que, al día siguiente de tomar posesión como Gobernador, la dirigencia panista avisó al Secretario de Gobierno que se preparaba una gran concentración frente al Palacio de Gobierno y que existía la posibilidad de que la manifestación se tornara violenta, tal como sucedió.
Por su larga amistad, Treviño encargó el prólogo del libro a Lucas de la Garza. En él escribe: «Ahora, pasado el tiempo, que tiene la virtud de esclarecer los hechos, Jorge relata con sencillez, no omite ni distorsiona lo sucedido… No anidan en sus páginas ni el rencor ni el menor deseo de lastimar a nadie… Es simplemente el testimonio sincero de un hombre limpio».
Con la serenidad que da la lejanía, Treviño se dedicó, después de poco más de dos décadas, a revivir lo que él vivió y lo que vivió el Estado de Nuevo León. De su amplia obra da cuenta en su libro. Al final se presenta como lo que era: un buen gobernante y mejor persona.
Ahora, a unos días de su muerte, ha quedado en evidencia la necesidad de sanear la vida pública del Estado.
En los pleitos en curso desde hace ya casi cinco años, la situación del Estado ya casi no importa. No pasan de ser notas de prensa que describen los enconos y desacuerdos entre los personajes de la vida pública de la entidad, que a últimas fechas se han degradado de manera lamentable.
Por fortuna, el desarrollo del Estado no ha dejado de avanzar hacia una modernización que no tiene par en el País. Eso hace que debamos estar alertas a la crisis demográfica y de servicios -vivienda, transporte y agua- que vemos acrecentarse a una velocidad mayor de la que los Gobiernos estatal y municipales han podido atender las demandas de la creciente población.
Con las restricciones para irse a Estados Unidos, miles de migrantes, nacionales y extranjeros, han visto en Nuevo León algo así como el sueño mexicano. Ahora es común ver trabajar a personas nacionales y extranjeras en ocupaciones, sobre todo en el sector servicios, que exige menos preparación que el ramo manufacturero.
Recordemos que al inicio del actual Gobierno las relaciones anunciaban que todo sería coordinación y cooperación entre Poderes y Gobiernos municipales. Poco duró esa luna de miel. Hace ya largo rato que no se reúnen los Alcaldes y el Ejecutivo del Estado.
Por desgracia, alcanzar acuerdos entre los gobernantes será cada vez más complicado. De manera adelantada, y fuera de las leyes electorales, ya se han desatado las precampañas, dado que en el Estado habrá elecciones de Diputados federales, Ayuntamientos y la más codiciada de las posiciones: el Gobierno del Estado.
Estas anticipaciones casi pasan desapercibidas para la mayoría. Salvo los interesados, no parece que los demás estén muy atentos a seguir las trayectorias de los aspirantes, y mucho menos las de los partidos, que han pasado a ser unas entelequias que sólo sirven para atraer recursos cuantiosos y abrir espacios para quienes aspiran a «servir a la patria».
El adelanto de las campañas sucede en medio de una tormenta política y con una economía que no crece ni genera empleos. A eso se añade la difícil situación que enfrentan nuestros Gobiernos por las presiones del poderoso vecino.
Ojalá pudiéramos regresar a la concertación política pacífica y ordenada, y que sean los electores libres e informados quienes exijan a los elegidos.
sergioegsalazar@gmail.com
