octubre 14, 2026

Adrián, vientos a favor: Vito Saint Germain

Por estos días, desde lo ventanales del Palacio Municipal de Monterrey que miran a la Macroplaza de la ciudad, la distancia al Palacio de Gobierno que está exactamente al otro lado de este espacio debe verse más corta, más alcanzable.

No muchas candidaturas a la gubernatura llegaron con tantos vientos a favor como la de Adrián de la Garza en Nuevo León. Las condiciones han mejorado en cuestión de semanas, no solo por mérito propio del alcalde de Monterrey como por los tropiezos de sus adversarios. No es una ganga, ni mucho menos, es mandatorio aprovecharlas y no precisamente en desde la comodidad que proporciona estar sentado en un mullido sillón.

¿Qué ayuda al alcalde? Morena para empezar en primer lugar. Su dirigencia, en un afán que todavía cuesta trabajo entender, designó a Clara Luz Flores Carrales como coordinadora estatal y virtual candidata, por encima de Andrés Mijes, Waldo Fernández, Tatiana Clouthier y Judith Díaz. Quienes ahora hacen frente común para rechazar a su candidata. La decisión muy lejos de cerrar la contienda interna la abrió. Tatiana Clouthier, quien compitió en el proceso, se ahorró la diplomacia dijo que les quieren “vender un taco con carne podrida”, sostuvo que parte de la militancia se siente traicionada, lanzó el movimiento Todos con Conciencia. Su respaldo no es para Clara. Un partido que arranca fracturado, con una candidata que ya perdió en 2021 por mentir y que, según la propia Clouthier, acumula altos niveles de rechazo ciudadano en su propia encuesta, simplemente no podrá ser competitiva.

Un segundo factor es el desgaste del gobierno estatal. El Congreso local, con votos de PAN, PRI y Morena, abrió un procedimiento de juicio político contra el gobernador Samuel García por presunta corrupción. Son acusaciones que deberán dirimirse en las instancias correspondientes, pero el costo político ya se siente. A ello se suma la posibilidad de que Movimiento Ciudadano apueste por Mariana Rodríguez, esposa de García. En el empresariado regional se conoce ya una creciente disposición a organizarse para impedir lo que interpretan como una sucesión familiar. No es un dato menor. Además Adrián De la Garza ya la derrotó en las urnas en 2024, en la disputa por Monterrey.

Tercero elemento, la base de respaldo del alcalde. Los dirigentes nacionales del PRI y del PAN, Alejandro Moreno y Jorge Romero, lo acompañaron en su segundo informe, igual que los expresidentes Vicente Fox, Felipe Calderón y Margarita Zavala, su esposa, y buena parte de la afamada ex cúpula panista local. Además el mismo Adrián se presenta como un candidato que buscará la candidatura mediante una plataforma ciudadana, sin renunciar a los partidos que lo llevaron a la alcaldía. Esa connotación es una buena manera de salir del esquema de negatividad que puede tener el “prian”. Su candidatura se puede convertir en un símbolo para una oposición nacional sin rumbo, urgida de mostrar que es posible derrotar a Morena.

Aquí aparece la paradoja. Ese capital es también un compromiso. Quien se presenta como opción ciudadana no puede armar una campaña —ni, llegado el caso, un gobierno— con la lógica de reparto de un partido. Un movimiento ciudadano se mide por quién cabe en él. De la Garza necesita un equipo verdaderamente incluyente: panistas y priistas, sí, pero también académicos, organizaciones civiles, cámaras empresariales, jóvenes, mujeres y ciudadanos sin militancia, con la puerta abierta a quienes, desde otras fuerzas, no se reconocen en las decisiones de sus cúpulas. Nuevo León viene de años de confrontación y querrá ver una prueba temprana de que se puede gobernar con gente distinta.

Tampoco conviene la soberbia. En 2021 perdió ante Samuel García por casi nueve puntos. El acuerdo PRI-PAN no está blindado: la dirigencia estatal panista ha dicho que no hay candidaturas definidas y que habrá métodos ciudadanos. Y Morena lo denunció ante la FGR por un contrato de Monterrey con Next Energy, que el alcalde canceló; deberá responder con transparencia, no con silencio.

Sus críticos replicarán que una alianza PRI-PAN con etiqueta ciudadana es el pasado con otro empaque; que Morena todavía puede cerrar filas, pues su dirigencia ya dialoga con los inconformes. Todo eso forma parte del debate que las urnas lo resolverán.

La ventana está abierta, pero las ventanas se cierran. Si De la Garza convierte la coyuntura en una convocatoria amplia y creíble, será algo más que el beneficiario de los errores ajenos: será la expresión de un Nuevo León que quiere reconciliarse consigo mismo, depende de su capacidad de inclusión.

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