Porque la vejez no duele por los años
duele por todo lo que no hiciste cuando todavía podías.
Hoy quiero decirte verdades que casi nadie dice a tiempo.
Porque cuando llega la vejez…
no hay botón de reinicio.
NO DEPENDAS DE NADIE
Ni de tus hijos.
Ni de tu pareja.
Ni siquiera de tu familia.
Porque el que depende…
termina aguantando silencios, desprecios y decisiones ajenas
Ahorra aunque sea poco.
Haz tu propio dinero.
Mantente activo.
La independencia no es egoísmo.
Es protección.
Tener tu dinero y tu espacio es lo que te permite llegar a viejo con dignidad…
no pidiendo permiso para vivir.
NO LO ENTREGUES TODO
Ni tu tiempo.
Ni tu energía.
Ni tu salud.
Ama, ayuda, acompaña…
pero no te vacíes por nadie
Los hijos crecen.
Las parejas cambian.
La gente se va.
Y cuando te quedas vacío…
nadie te devuelve lo que diste.
Guarda algo para tí.
Cuida tu cuerpo.
Cuida tu mente.
Porque si no te cuidas hoy…
mañana nadie lo hará por tí.
La gente es ingrata.
No te culpes.
No reclames.
No cargues con personas que ya no suman.
Hay gente que envejece amargada
no por la edad…
sino por todo lo que sigue cargando.
El orgullo no te hace fuerte.
Te desgasta.
Perdona si puedes.
Aléjate si no.
Pero deja de vivir atrapado en lo que no puedes cambiar.
El pasado no se arregla…
y el tiempo que queda no es para seguir sufriendo.
ELIGE BIEN A QUIÉN TIENES CERCA
La familia no siempre es la que comparte apellido.
Aléjate de quien solo aparece cuando necesita algo.
De quien te roba la paz.
Quédate con quien te respeta, con quien te escucha y con quien te cuida.
Porque en la vejez no duele estar solo…
duele estar mal acompañado.
Si no quieres llegar roto, empieza a sanarte hoy.
Cuida tu dinero.
Cuida tu energía.
Cuida tu paz.
Y cuida a quién dejas entrar en tu vida.
La vejez no castiga…
la vejez solo te muestra cómo viviste.
Y eso…
ya no se puede corregir después.

