noviembre 30, 2025
¿Se adueñaron los adultos de la marcha de la generación Z en México?

Las repercusiones de las marchas en el país, el pasado 15 de noviembre, convocadas, primero, por la Generación Z, y luego por otros, como Movimiento del Sombrero, siguen teniendo repercusiones. El testimonio de Alberto Capella, exsecretario de seguridad pública en Morelos y Quintana Roo, -antes activista en su Baja California-, es muy elocuente de lo sucedido en la de la Ciudad de México. “1. Una marcha de múltiples sectores, espontánea y pacífica. Plural: familias completas, jóvenes, adultos. Predominaban banderas asociadas a la Generación Z y banderas nacionales. Consignas contra Morena y Sheinbaum, y exigencias de justicia por el asesinato de Carlos Manzo. El ambiente, pacífico, indignado y decidido. Durante más de tres horas, desde Reforma hasta Eje Central, el flujo fue un río humano ininterrumpido.
“2. La llegada al Zócalo: un operativo diseñado para inhibir la concentración masiva; no para proteger ni facilitar la llegada de la ciudadanía. Vallas metálicas alrededor de Catedral y Palacio Nacional. Cierre con vallas en Eje Lázaro Cárdenas y Madero. Único acceso por la calle 5 de Mayo. Generó confusión, lentitud, fragmentación y temor. Son tácticas diseñadas para reducir el impacto visual, político y numérico de una concentración ciudadana.
“3. Primer impacto: violencia colocada exactamente donde ingresaba la ciudadanía por 5 de Mayo: un grupo de jóvenes atacando las vallas en la lateral de Catedral, donde entraba la ciudadanía pacífica. Vi: humo, golpes, antimotines resistiendo, gritos, confusión, rostros llenos de miedo. Miles de personas se detuvieron o se regresaron. Fue táctica de inhibición.
“4. El foco principal de violencia estaba frente a Palacio Nacional. El grupo más numeroso de vándalos se encontraban ahí, donde la agresión fue más intensa y prolongada: piedras, botellas, objetos encendidos, cohetones. 5. Los policías antimotines también fueron víctimas de una ecuación política que los mantuvo estáticos, recibiendo agresiones (pedradas, botellas, bombas molotov, gas pimienta) sin autorización para intervenir. Cuando finalmente los “soltaron”, reaccionaron con fuerza. Ellos también fueron utilizados por el diseño operativo.
“6 Cohetones con impacto auditivo brutal. Mucha gente pensó que eran disparos. Vi: niños llorando, adultos asustados, familias enteras saliendo apresuradamente; miles optaron por no ingresar al Zócalo. 7. ¿Por qué no se llenó si la marcha era enorme? Porque el Zócalo estaba operado para no llenarse, por la violencia colocada estratégicamente, ruido intimidante, humo, embudos, acceso único saturado, cierres de calles, vallas que reducen espacio útil.
“8. La dispersión final: persecución y huida por todas las salidas. Cerca de las 4 de la tarde, los antimotines (reaparecieron los granaderos) abrieron el cerco, avanzaron sobre la explanada, y provocaron huida generalizada. La gente corrió hacia 5 de Mayo, 16 de septiembre y Madero, todas saturadas con embudos formados por vallas. Momentos de pánico.
“9. La “autocracia pasiva” es la conducta política que explica lo ocurrido, un comportamiento “pasivo-agresivo”: una forma de agredir disfrazando la intención. No prohíbe de frente, no reprime abiertamente, no declara censura, pero diseña todo para enviar un mensaje contundente desde Palacio Nacional. “El Zócalo es de nuestro movimiento”: Te deja marchar, pero coloca violencia donde llegas; te deja avanzar, pero te fragmenta con embudos: no te impide entrar, pero genera miedo para que no te quedes: no impide la protesta, pero distorsiona la imagen final. Es control, represión, autoritarismo.
“10. Mi conclusión: Vi una marcha enorme, plural, pacífica; vi indignación y esperanza en un mismo espacio. Vi caminar con dignidad desde el Ángel hasta inmediaciones del Zócalo. Vi policías utilizados y agredidos durante horas. Familias atemorizadas por violencia colocada estratégicamente. Y un operativo diseñado para alterar la percepción pública de la movilización histórica. Fue ingeniería política para controlar la narrativa del caos.”
Se están difundiendo videos que muestran la presencia de grupos en fila y guardando distancia, con rostro cubierto, solo esperando para luego provocar violencia y golpizas a manifestantes y transeúnte. Fuera máscaras: son actitudes de tiranos.

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