noviembre 3, 2026

Irán Primero: Las razones del freno a Trump

La promesa que llevó a Donald Trump de regreso al poder se construyó sobre un compromiso tajante: «America First» (América Primero). Una promesa que combinaba el alivio económico para la clase trabajadora con una política exterior aislacionista orientada a poner fin a las «guerras interminables». Sin embargo, esa promesa parece haberse desplazado a «Irán primero», y el costo de ese viraje amenaza con cobrarse una factura en las urnas de este martes.

El conflicto armado con Irán ha desencadenado un desastre en la economía cotidiana del votante estadounidense. El incremento en el precio de la gasolina y del diésel no es simplemente una cifra geopolítica abstracta; es un golpe directo al bolsillo de la clase media y trabajadora. Irán sí vota en las elecciones del supermartes, con una estrategia geopolítica: cerrar el estrecho de Ormuz para encarecer el costo de la energía en el territorio adversario. Para el ciudadano de a pie, la política exterior se juzga en el surtidor de gasolina, y el veredicto económico actual es demoledor para la Casa Blanca.

El otro factor es que, más allá del bolsillo, la guerra con Irán ha herido de muerte la cohesión del movimiento conservador. Trump prometió repetidamente no involucrar al país en nuevos conflictos en Oriente Medio. El más satisfecho ahora es al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, pero en el núcleo de MAGA sobrevino la división. La prueba más clara es el distanciamiento de figuras emblemáticas del pensamiento conservador, como Tucker Carlson. La base conservadora no está aprobando este movimiento, viendo en él una traición al espíritu de 2024.

Un tercer frente vulnerable para los republicanos se encuentra en el electorado hispano. Tras haber mostrado avances significativos a favor de Trump en la contienda presidencial, hoy se percibe un distanciamiento evidente. Esto no significa necesariamente que este grupo vaya a votar por el Partido Demócrata. Sin embargo, el castigo se reflejará de otra manera: la apatía y el ausentismo. Así lo revelan algunos sondeos que miden el entusiasmo de los militantes partidistas.

Más allá de la pasión y la coyuntura política, hay una constante estructural en la política de EU: el partido del presidente en funciones casi siempre pierde escaños en las elecciones de medio término (midterms). Es el mecanismo habitual con el que el electorado ajusta y castiga el desempeño del gobierno en turno.

Pese a la intensa propaganda mediática que pronostica una victoria arrasadora de los demócratas en ambas cámaras, la realidad en la Cámara Alta es mucho más matizada. El verdadero juego político de estas elecciones se librará en el Senado.

La geografía electoral del Senado presenta un mapa estructuralmente favorable a los republicanos en esta ronda. Un triunfo arrasador de la oposición demócrata en la Cámara Alta es considerablemente más difícil de lograr de lo que sugieren los titulares. 

Donald Trump ya conoce de primera mano este escenario político, habiendo experimentado la pérdida de la Cámara de Representantes en sus primeras elecciones intermedias durante su primer mandato.

Consciente de los límites que impondrá un Congreso dividido o adverso en la segunda mitad de su gestión, el mandatario comenzará desde ya a pavimentar el terreno para la sucesión. La atención se desplazará gradualmente hacia la preparación del relevo generacional del movimiento conservador, perfilando desde ahora las candidaturas de figuras como JD Vance o Marco Rubio con miras a la contienda presidencial del 2028.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *