Del «llegamos todas» al «no tienes un pelo de pendeja»
De la mañanera al aeropuerto: la escalada verbal como política de Estado de la 4T
«En política, la forma es fondo». Jesús Reyes Heroles.
Como complemento a mi ensayo «El doble estándar juarista de la 4T», publicado ayer, reúno aquí la entrevista que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, concedió a Carlos Loret de Mola en LatinUs, y la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre la reunión que ambas sostuvieron el 19 de septiembre en el aeropuerto de Ciudad Juárez. Presento las dos versiones tal como las expusieron sus protagonistas, sin calificarlas, para que el lector las contraste por sí mismo y saque sus conclusiones.
CONTEXTO
Entre el 17 y el 19 de abril de 2026, un operativo contra un laboratorio de drogas sintéticas en El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua, dejó cuatro muertos: Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la Agencia Estatal de Investigación; el agente estatal Manuel Genaro Méndez Montes; y dos estadounidenses, identificados como Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black. Diversos reportes los identificaron como agentes de la CIA. Su participación en el operativo abrió una controversia sobre la presencia de agentes extranjeros en operaciones de seguridad en territorio mexicano.
Desde Palacio Nacional, el gobierno federal cuestionó al gobierno de Chihuahua por esa participación. En mayo, Morena, encabezada por su dirigente nacional Ariadna Montiel, realizó una marcha en la capital del estado para promover un juicio político contra la gobernadora Maru Campos. En junio, Campos y Montiel intercambiaron declaraciones públicas sobre soberanía, seguridad y la relación con Estados Unidos.
El 19 de septiembre, Campos y la presidenta Claudia Sheinbaum se reunieron en Ciudad Juárez. Era su primer encuentro desde abril. Al término, ambas describieron la conversación como franca y Sheinbaum destacó los acuerdos de coordinación en seguridad. Días después, Morena y el PAN definieron a sus candidatos a la gubernatura de Chihuahua: Cruz Pérez Cuéllar y Marco Bonilla, respectivamente.
El 17 de octubre, la fiscalía estatal detuvo al exfiscal general del estado, César Jáuregui, por ejercicio ilegal del servicio público y coalición de servidores públicos, derivados de la investigación del operativo. Un juez estatal le negó la prisión preventiva.
Minutos después, agentes de la Fiscalía General de la República lo detuvieron de nuevo, acusado de traición a la patria, y lo trasladaron al penal del Altiplano. El 21 de octubre un juez federal le dictó prisión preventiva oficiosa. La jueza que había librado la orden de aprehensión renunció.
1.El abogado y la esposa de Jáuregui acusaron a Campos de entregarlo para sacarlo de la contienda por la alcaldía de Chihuahua. Por su parte, Sheinbaum declaró en la mañanera que la gobernadora no tenía responsabilidad en el caso. Esas declaraciones dieron lugar a versiones sobre un posible acuerdo entre ambas. En ese contexto, Campos dio una entrevista a Carlos Loret de Mola el 22 de octubre, y Sheinbaum respondió con su propia versión de la reunión.
LA VERSIÓN DE MARU CAMPOS
En la entrevista, transmitida por LatinUs, Campos dijo que el gobierno estatal se enteró de la visita presidencial a Ciudad Juárez por los medios y solicitó el encuentro mediante una carta a Palacio Nacional.
La Secretaría de Gobernación organizó la reunión, que se celebró en una oficina contigua al aeropuerto.
Estuvieron presentes solo las dos.
Campos afirmó que ambas elevaron la voz: «Sí, nos levantamos la voz las dos». De acuerdo con su relato, Sheinbaum le reclamó haber metido «a los americanos por la puerta de atrás», haberle generado un conflicto con Estados Unidos, haberla llamado «presidenta de la muerte» y la presunta presencia de agentes estadounidenses en la Torre Centinela. Campos dijo que, por su parte, le reclamó las diecinueve ocasiones consecutivas en que, según ella, fue acusada de traición a la patria en la conferencia matutina.
Sobre el término «presidenta de la muerte», Campos dijo que ofreció una disculpa y pidió a Sheinbaum revisar lo publicado en medios. Sobre la Torre Centinela, afirmó que desconocía la presencia de agentes y que se comprometió a revisarlo.
EL SEÑALAMIENTO CONTRA ARIADNA MONTIEL
Campos dijo que reclamó a la presidenta la falta de fuerzas federales en la Sierra Tarahumara y en Guadalupe y Calvo, y que le señaló a Montiel. Ante Loret lo reiteró: «Ariadna Montiel está vinculada con el crimen organizado». Según Campos, Sheinbaum respondió que la involucrada era ella. En la entrevista,
Campos no presentó documentos que sustentaran el señalamiento.
EL FINAL DE LA REUNIÓN
Campos dijo que el intercambio en voz alta duró entre ocho y diez minutos y la reunión, casi una hora.
Después hablaron de seguridad y acordaron reuniones con Rosa Icela Rodríguez y Omar García Harfuch. Campos afirmó que propuso restablecer un acuerdo de respeto mutuo y que Sheinbaum negó que ese acuerdo existiera. Relató que, al despedirse, la presidenta le dijo que no tenía «un pelo de pendeja».
Campos afirmó que no grabó la reunión.
EL PACTO Y EL CASO JÁUREGUI
Campos dijo que ambas habían acordado no revelar lo hablado y que lo hizo público por las críticas de Morena en la última semana. Negó haber pactado con la presidenta: «No pacté con la presidenta de la República ni con nadie». Atribuyó a Sheinbaum la intención de crear la percepción de un acuerdo para trasladarle el costo político del caso Jáuregui.
2.Sobre el exfiscal, Campos afirmó que le pidió en más de ocho ocasiones que no buscara la candidatura a
la alcaldía de Chihuahua. Dijo que la FGR no informó al gobierno estatal que lo imputaría por traición a la
patria, y que no tiene elementos para vincularlo con el crimen organizado.
LA VERSIÓN DE CLAUDIA SHEINBAUM
Sheinbaum confirmó que en la reunión ambas elevaron la voz. Según la presidenta, Campos responsabilizó a Jáuregui de la presencia de agentes estadounidenses en el estado con la frase «No fui yo, fue mi exfiscal», y le atribuyó presuntos actos de corrupción, entre ellos la propiedad de casinos. Sheinbaum dijo que le sugirió proceder legalmente si tenía pruebas y le ofreció facilitar el contacto con la FGR.
La presidenta afirmó que Campos se reunió después con la fiscal general, quien le habría confirmado que la gobernadora reiteró esas acusaciones. Dijo que corresponde a la titular de la FGR decidir si esa información se hace pública. Negó que el gobierno federal presionara a Campos para actuar contra su exfiscal y dijo que la acción judicial partió de la fiscalía estatal: «Nadie la obligó a nada».
Sobre Montiel, Sheinbaum dijo que Campos insinuó vínculos con el narcotráfico, que ella le pidió pruebas y que no se han presentado. Defendió a Montiel y dijo que acusaciones de ese tipo deben sustentarse con denuncias formales. Confirmó que en la reunión cuestionó a Campos por la expresión «gobierno de la muerte», y que Campos planteó los señalamientos de Palacio Nacional sobre violaciones a la Ley de Seguridad Nacional.
Sheinbaum negó haber acusado a Campos de traición a la patria. Dijo que sus declaraciones se referían a la necesidad de investigar la participación de extranjeros en Chihuahua sin seguir los procedimientos legales. Según la presidenta, al final del encuentro Campos preguntó por la relación entre ambos gobiernos y ella respondió que se mantendría la coordinación institucional en seguridad y gobernación. Dijo que hizo públicas estas declaraciones a raíz de la versión de Campos y que la fiscal general podría confirmar lo relatado sobre Jáuregui.
PUNTOS EN QUE LAS VERSIONES DIFIEREN
Jáuregui: Campos dice que el proceso fue jurídico y que le advirtió que se bajara de la contienda. Sheinbaum dice que Campos lo responsabilizó a él de la presencia de agentes y le atribuyó corrupción.
Traición a la patria: Campos dice que fue acusada diecinueve veces. Sheinbaum niega haberla acusado.
Montiel: ambas coinciden en que Campos hizo el señalamiento. Sheinbaum dice que pidió pruebas y que no se han presentado.
La frase de despedida y el acuerdo de respeto: solo aparecen en el relato de Campos. La versión de Sheinbaum no los menciona.
3.EN JUEGO UNA POLÍTICA DE ESTADO POR UN PLEITO PERSONAL
La reunión del aeropuerto de Ciudad Juárez no quedó en un desencuentro privado. La animadversión personal entre la presidenta y la gobernadora ya tiene consecuencias públicas, y la primera la paga un tercero.
César Jáuregui enfrenta un proceso por traición a la patria, el delito más grave que puede imputarse a un ciudadano contra su país, por una conducta que la propia justicia estatal tipificó como uso ilegal de
atribuciones. Lo que se le reprocha es haber excedido sus facultades en un operativo contra un laboratorio de drogas, no haber puesto en riesgo la soberanía nacional. La jueza que libró la orden renunció. La distancia entre la falta y la acusación es demasiado grande para explicarse solo en términos jurídicos.
El caso confirma un patrón de la Cuarta Transformación: cuando el enojo personal se instala en Palacio Nacional, desemboca en acusación y persecución contra quien se percibe como adversario, sin medir las consecuencias. Diecinueve menciones de traición a la patria desde la mañanera, un juicio político promovido desde la dirigencia de Morena y, al final, un exfiscal en el Altiplano. Esa es la ruta que siguió el agravio.
Las consecuencias rebasan Chihuahua. Sheinbaum no parece advertir que este pleito erosiona la coordinación entre el gobierno federal, el de Chihuahua y Estados Unidos, indispensable para combatir al crimen organizado en el estado con la frontera más extensa con ese país. Y refuerza una idea que las más altas autoridades estadounidenses repiten con frecuencia: que México está controlado por el narco.
Los acuerdos de seguridad pactados con García Harfuch, según la gobernadora, no han tenido seguimiento. Mientras las dos partes discuten quién metió a quién por la puerta de atrás, los grupos criminales que operan en la Sierra Tarahumara y en Ciudad Juárez no esperan a que se reconcilien.
Ninguna de las dos sale bien librada. Ambas llevaron un asunto de seguridad nacional al terreno electoral.
La presidenta exonera en público y acusa en privado, y la gobernadora responde con «narcocandidatos» y acusaciones sin pruebas contra la dirigente de Morena.
El «Llegamos todas» prometía otra forma de ejercer el poder. En el aeropuerto de Ciudad Juárez, las mujeres llegaron, pero llegaron a pelearse. Las dos exhiben la misma falta de visión de Estado: parece importarles más quién controlará la plaza en las próximas elecciones que quién la controla hoy.
