octubre 9, 2026

Maquío; Desempolvemos la RECAP: Gustavo A Vicencio

«La gente buena no se entierra, se siembra.»

Pedro Capó

      Este 1 de octubre se cumplieron 37 años desde la muerte física de Manuel J. Clouthier, Maquío. Recordarlo no debe ser un ejercicio de nostalgia. Su verdadera vigencia está en retomar su legado y las enseñanzas que debemos aplicar hoy.  Maquío fue un ferviente impulsor de la Resistencia Civil, Activa y Pacífica (RECAP) cuando en 1988 el oficialismo de entonces se robó las elecciones presidenciales. No convocó a la violencia ni a la destrucción. Convocó a los ciudadanos a organizarse, protestar, informar, movilizarse y utilizar incluso el poder económico del consumidor para presionar pacíficamente al poder. Hubo marchas, plantones, cadenas humanas y campañas de boicot. Era su manera de decir que el ciudadano no tenía por qué resignarse frente al poder.

      Hoy México enfrenta una circunstancia igual o incluso más peligrosa. No solo el morenismo ha destruido las instituciones poco a poco. Ni la oposición partidista ni la ciudadana hemos podido evitarlo. Vamos, ni siquiera hemos reaccionado con firmeza y organización para intentar evitarlo. Hemos dejado pasar acciones gravísimas sin prácticamente reacción efectiva alguna. Dejamos que la discusión en torno a la ilegal sobrerepresentación en el Congreso se convirtiera en una batalla de interpretaciones jurídicas, cuando a todas luces era una toma del poder autoritaria y grosera. El oficialismo hizo fraude a la ley y no pasó nada. Lograron su cometido sin acciones opositoras que lo evitaran. Vimos transformar radicalmente al Poder Judicial mediante una elección “popular” de jueces, magistrados y ministros. La reforma fue aprobada pese a las suspensiones judiciales que intentaron detener su proceso legislativo. Hoy incluso una jueza que suspendió temporalmente la reforma enfrenta un procedimiento disciplinario, un episodio que ha reavivado el debate sobre la independencia judicial. ¿Qué acciones de RECAP hemos intentado la oposición? Ninguna. También hemos visto cómo denuncias y acusaciones contra funcionarios y gobernadores generan investigaciones, controversias y exigencias ciudadanas de esclarecimiento, mientras la presidente no sale de su cantaleta con que no puede actuar en contra de nadie mientras no se presenten “pruebas, pruebas, pruebas”, cuando todos las vemos a diario. Otro atropello más son las campañas adelantadas morenistas. El TEPJF no quiso meterse en problemas y concluyó que varias denuncias contra morena debían ser conocidas por autoridades electorales locales para que todo siguiera igual.

      ¿Y la ciudadanía? ¿y los partidos políticos opositores? como el chinito, solo milando sin poder evitar prácticamente ninguna de éstas y otras flagrantes violaciones a la ley. Aquí está la verdadera lección de Maquío. La resistencia civil del siglo XXI tendría que comenzar por organizarnos como ciudadanos, para dar la batalla junto con los partidos políticos opositores. Crear redes vecinales que documenten abusos; exigir información pública; presentar denuncias y recursos legales; acompañar a quienes defiendan sus derechos; observar elecciones; denunciar oportunamente las irregularidades; presionar a las autoridades electorales; organizar manifestaciones pacíficas y, cuando sea legal y pertinente, utilizar el poder del consumidor. También significa algo fundamental: no dejar que las redes sociales sustituyan a la acción. Un comentario indignado no cambia una ley. Una publicación viral no sustituye una denuncia. Una marcha aislada no construye una organización ciudadana.

      Maquío entendió que la resistencia solamente funciona cuando la indignación se transforma en disciplina, organización y perseverancia. No se trata de llamar a la confrontación ni de desconocer las instituciones. Se trata precisamente de lo contrario: utilizar las instituciones, las leyes y los derechos constitucionales para exigir que el poder también esté sometido a ellas. Porque quizá el mayor problema de nuestro tiempo no sea solamente lo que hace el gobierno. También es lo que nosotros hemos dejado de hacer. Hemos permitido que muchas injusticias pasen frente a nuestros ojos mientras esperamos que alguien más las detenga.

      La RECAP nos recuerda que la democracia no se defiende desde la comodidad del espectador. Se defiende participando. Se defiende organizándose. Se defiende resistiendo pacíficamente. Manuel Clouthier en 1988 le abrió un boquete de su tamaño al sistema, como solía decir. Su lucha rindió frutos hasta el año 2000 cuando se terminaron 71 años de un sistema oficial de partido hegemónico. No esperemos otros 12 años para despertar, organizarnos y parar esta destrucción de instituciones. El 2027 está a la vuelta de la esquina. Desempolvemos las acciones de RECAP para ir recuperando el México que logramos construir gracias a liderazgos como el de Maquío. Ese sería el mejor homenaje a su legado.

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