septiembre 15, 2026

Ensayo «La 4T desaparece 3.3 billones de pesos»

Mientras Sheinbaum hace la gira de rendición de cuentas: honestidad y resultados

«Ningún político pobre es un buen político.» —Atribuida a Carlos Hank González

Este ensayo no pretende inventar un escándalo: se limita a sumar lo que ya está documentado. Entre 2018 y 2026, bajo la bandera de la austeridad republicana de la Cuarta Transformación y el «primero los pobres», el Estado mexicano registró desvíos, ineficiencias y quebrantos que suman 3.30 billones de pesos (millones de millones).

Aquí se reúnen algunos botones de muestra —Pemex, el huachicol fiscal, los sobrecostos de Dos Bocas, el Tren Maya y el Corredor Interoceánico, las pérdidas de CFE, la cancelación del NAIM, Segalmex, la Megafarmacia y los Polos de Desarrollo—, junto con los expedientes de enriquecimiento de la familia y el círculo cercano del poder, y el privilegio sostenido de los mismos conglomerados de siempre.

El arco es deliberadamente circular. Parte de las promesas del Proyecto Alternativo de Nación y de los cien compromisos de 2024 —separar poder económico y poder político, gobierno sin lujos ni impunidad— y regresa, al final, a la misma plaza pública donde hoy se intenta acallar con multitudes de acarreados lo que esos números y esos nombres ya no permiten ocultar.

Entre ambos extremos queda el verdadero balance de la Cuarta Transformación: no el de los mítines triunfalistas, sino el de una maquinaria que convirtió la austeridad en coartada y la rendición de cuentas en gira de contención.

LO QUE PROMETIERON El Proyecto Alternativo de Nación de 2017 ofrecía combatir la corrupción para financiar el desarrollo sin nuevos impuestos ni más deuda; un gobierno sin influyentismo ni impunidad, con preferencia por los pobres y declarado enemigo de quienes «amasan grandes fortunas a la sombra del poder público».

En octubre de 2024, Sheinbaum reafirmó el contrato con cien compromisos: separar poder económico y poder político, austeridad republicana, gobierno sin lujos ni privilegios. Los resultados documentados cuentan otra historia.

1. LOS 3.30 BILLONES ESFUMADOS (2018-2026)

Contrastando con los mítines triunfalistas que ensalzan los logros de la Cuarta Transformación y con los discursos populistas de la presidenta, la historia registrará un balance muy distinto: desvíos institucionales, ineficiencias fiscales y quebrantos del Estado que suman 3.30 billones (millones de millones) de pesos, equivalentes, por ejemplo, a más de cuatro años y medio del presupuesto federal de salud.

A continuación, algunos botones de muestra: Pemex: 1.17 billones de pesos en pérdidas netas acumuladas; Huachicol fiscal: 700,000 millones de pesos por evasión aduanera y contrabando de combustibles; Sobrecostos en Dos Bocas, el Tren Maya y el Corredor Interoceánico: 450,000 millones de pesos; CFE y subsidiarias: 281,000 millones de pesos en pérdidas operativas. Cancelación del NAIM: 331,996 millones de pesos; observaciones de la ASF (2019-2022): 327,065 millones de pesos; Segalmex: 16,000 millones de pesos; Megafarmacia, Birmex e IMSS-Bienestar: 5,000 millones de pesos. Tren Maya: gasta más de ocho pesos por cada peso que ingresa, con 10,000 millones de pesos en números rojos; AIFA: 800 millones de pesos en subsidios; Polos de Desarrollo del Interoceánico: 16,000 millones de pesos ejercidos, sin una sola empresa en operación; apenas cuatro con concesionario y licitaciones desiertas.

Ante el fracaso, el gobierno desmontó su propio modelo: estímulos fiscales, flexibilización de la tierra y vía libre para que ICA, Carso y Mota-Engil compraran predios, convirtiendo el proyecto en negocio inmobiliario. La factura la pagaron los pobres de Puebla, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, que no se beneficiaron con ninguno de estos polos.

LOS MAGOS DE LA AUSTERIDAD

Ningún gobierno invirtió tanto en la retórica de «primero los pobres», mientras los apóstoles de esta religión se llenaban los bolsillos de billetes. Los excesos no son rumores: son expedientes. Unos ejemplos destacados: Pío López Obrador: sobres en efectivo (2015); INE y Tribunal Electoral lo exoneraron en 2025-2026 por falta de pruebas; José Ramón López Beltrán: la «Casa Gris» en Conroe, Texas, más de un millón de dólares, del ejecutivo de Baker Hughes que firmó once contratos con Pemex por más de 29 millones de dólares.

Andy López Beltrán: facturas por 177,000 pesos en Tokio (2025); su red obtuvo contratos de balasto para el Tren Maya y el Interoceánico vía Amílcar Olán, y vendió medicinas sobrevaloradas al IMSS y al Insabi; Adán Augusto López: 79 millones de empresas privadas sin declarar de forma consistente; su exsecretario de Seguridad detenido en Paraguay y señalado como líder de La Barredora (CJNG), con factureras por 2,300 millones.

Rocha Moya: mansiones, constructoras irregulares e imputación en Estados Unidos por nexos con el Cártel de Sinaloa; Rocío Nahle: 11.8 millones de ingresos, casi diez por vender una casa comprada en dos; Marina del Pilar: mansión de 4.4 millones de dólares en San Diego y un jet de 7.6 millones. Mara Lezama: 97 vuelos privados. Pedro Haces: rancho con plaza de toros, viñedos y caballerizas. Los Yunes: enriquecimiento ilícito y lavado. Noroña: casa de 12 millones en Tepoztlán, primera clase y Volvo.

2. El New York Times y el Financial Times dedicaron primeras planas a estos lujos. Como resume Leonardo Núñez, de MCCI, el problema no es sólo la riqueza del funcionario, sino la de todo su círculo. LOS CONSENTIDOS DE SIEMPRE Cuatro conglomerados —Carso, Mota-Engil, Grupo INDI e ICA— acumularon al menos 735,000 millones en contratos de los megaproyectos: uno de cada siete pesos de la contratación federal.

Slim ganó tramos del Tren Maya por más de 18,000 millones, el contrato directo de Lakach y más de 6,400 millones de dólares con Pemex; su fortuna creció 80% bajo la 4T. El modelo siguió con Sheinbaum: en 2025 el consorcio de Carso ganó el tramo Saltillo-Nuevo Laredo por casi 32,000 millones.

LO QUE EL PATRÓN REVELA

Uno por uno, cada caso admite descargo. En conjunto, dibujan una estructura: la austeridad como dispositivo retórico y una maquinaria de impunidad donde las investigaciones se cierran por razones de «seguridad nacional» y el tiempo hace el trabajo que la ley no quiere hacer. Quien documenta el exceso es acusado de clasista o conservador. Un movimiento que prometió separar al pueblo de una élite depredadora produjo su propia élite: las mismas casas, los mismos viajes, y además el derecho a llamarse austero.

LA GIRA DE LA JUSTIFICACIÓN Y DEL APAPACHO

Con el rimbombante nombre de «Gira de rendición de cuentas: honestidad y resultados», Sheinbaum recorre el país en una peregrinación por todos los estados que ya no es de rendición de cuentas, sino de contención y búsqueda de apapacho: templetes con acarreados, camiones, tortas y listas de asistencia; el mismo repertorio que su movimiento juró sepultar, sin faltar la foto del abrazo cariñoso del pueblo bueno.

No controla los flancos que la rodean —el boquete de tres billones, el huachicol que roza a su círculo cercano, Adán Augusto, Rocha, la presión estadounidense, las primeras planas— y responde con otras giras, denunciando complot y clasismo. Pero entre las consignas pagadas se cuelan los gritos de «fuera Claudia» y «fuera Morena».

El gesto ya no intimida: delata. Retrato final: no un proyecto que gobierna, sino una heredera que corre de plaza en plaza, tratando de acallar con multitudes de acarreados los expedientes que no puede cerrar ni explicar el dinero que se esfumó. La austeridad como coartada, la gira como refugio y, de fondo, la única voz que no se compra y que la saca de sus casillas: fuera. Aquí conviene retomar a Maquiavelo: «La mejor fortaleza que existe es no ser odiado por el pueblo».

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