La importancia de llamarse Ernesto Ruffo
Se trata no solamente del primer gobernador de oposición en este país, que se ganó a pulso la popularidad después de haber sido presidente municipal de Ensenada, en ese ejercicio gubernamental sentó las bases de que sí era posible hacer gobierno más allá del PRI.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Hace 10 días tuve la fortuna y el privilegio, de sostener una larga y enriquecedora conversación con Ernesto Ruffo. Como siempre, un hombre sencillo, generoso, que camina solo por las calles, que conduce su carrito, sin guaruras, la sonrisa como credencial de presentación bajo esa gorra ensenadense.
Es una fiesta estar con él. Las interrupciones son constantes: la gente lo saluda, quiere tomarse una foto, referir la anécdota. Las muestras de cariño y reconocimiento se multiplican, desde el más humilde de los trabajadores hasta el empresario más encumbrado, y él fluye en ese mar ciudadano.
¡Sí! Tuve la fortuna de estar sentado con él, platicando largo y tendido, y el distintivo fue su generosidad. Compartió sus reflexiones sobre la situación que vive el país y sobre lo que hay que hacer para reconducir a México. Conversación salpicada de sus aciertos y errores en la función pública, hombre intelectualmente honesto y de ahí deviene todo.
¡Sí! Se equivocó Morena, fue contra el personaje equivocado. Siempre las arbitrariedades, no importa contra quién, terminan por costarle al autoritario, al que usa a las instituciones de justicia para cubrir al cómplice y detener al que considera su enemigo. En este caso fueron contra una persona con la que podemos tener diferencias, pero de proceder honesto y genuinas intenciones; nadie pretende ser perfecto y menos Ernesto.
Seguramente se dejaron conducir por los consejos de esos asesores de manejo de crisis, aquellos contratados de las grandes firmas (a pesar de la “austeridad republicana”) que, para atajar el incendio en el que están envueltos o el lodazal en el que se hunden, buscan “salpicar” y distraer la atención haciendo de un hombre que concluyó su gestión pública hace más de treinta años el centro del huachicol fiscal, ese en el que están involucrados como promotores, gerentes o beneficiarios las más altas esferas de la “honestidad valiente”.
Y se fueron a Baja California a “salvar” a una gobernadora que día tras día se desnuda, a la que quisieran más bien silenciar. Al igual que lo que pasa en Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y podemos seguir enumerando los diferentes estados de la República en los que gobierna Morena y en donde parecería ser que nadie se salva de la colusión con el crimen organizado, de haber abrevado del huachicol fiscal para financiar sus campañas y ahora tener que ocultar todo eso.
En virtud de que ya no pueden esconder el nivel de corrupción que les caracteriza, detienen a Ernesto Ruffo. Se equivocaron.
Se equivocaron porque se trata no solamente del primer gobernador de oposición en este país, que se ganó a pulso la popularidad después de haber sido presidente municipal de Ensenada, sino que en ese ejercicio gubernamental sentó las bases de que sí era posible hacer gobierno más allá del PRI.
Y no bastó a Ernesto Ruffo con concluir exitosamente su gestión; después de ello siguió siendo una voz crítica incluso en las propias filas de Acción Nacional.
No es un hombre que, por pertenecer a un partido, iba a silenciarse cuando había que llamar la atención sobre la renuncia a principios básicos y cumplir con eficiencia las demandas ciudadanas.
Se equivocó Morena al ir contra un hombre que en 1989 encabezó un cambio y que 37 años después su detención debe llamarnos a la reflexión.
¿Es Ruffo el centro de la operación de cientos de miles de millones de pesos de defraudación fiscal? ¿Es un viejo panista el sustento financiero que explica el encumbramiento del hoy partido gobernante?
La manera en que lo apresaron lo pinta tal cual, un hombre sencillo que se encontraba solo, sin abogados, sin haber tramitado algún amparo. ¿Por qué? Como él lo dijo el año pasado cuando iniciaron las imputaciones: “Aquí estoy, investiguen lo conducente, investiguen lo que se requiera”. Es un hombre que no teme porque nada debe.
Es momento de poner un alto al atropello de un gobierno autoritario que, con tal de preservar el poder y ocultar la complicidad de sus principales funcionarios con el crimen organizado, mete a gente inocente a la cárcel sin la más mínima consideración al debido proceso, a la presunción de inocencia.
Es momento en que no podemos guardar silencio, en que tenemos que cerrar filas, porque ahora fueron por él… no sólo se trata de defendernos, no, se trata de poner un freno ante un gobierno que se hunde en la corrupción que dijo querer contener.
Es un gobierno que ha sobrevivido y llegó al poder coludido con la corrupción y con el crimen organizado.
Ernesto Ruffo es miembro del Consejo Consultivo Ciudadano de Somos México; sigue siendo miembro del PAN, porque no es condición para contribuir con un proyecto democrático estar afiliado a un determinado partido.
Justamente llamamos a personajes de esa calidad, de esa estatura, para que fueran vigilantes de Somos México, para exigirnos congruencia y, si no, que lo señalen. En esa conversación que hace 10 días sostuve con él, reiteraba su mirada crítica y generosa. Este país lo reclama y lo requiere.
