La asimetría del conocimiento: Roberto Bonilla

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En la naturaleza podemos encontrar algunos ejemplos de simetría; sin embargo, la verdad es que la mayor parte de los aspectos de nuestra vida está llena de asimetrías. Estas diferencias o faltas de equilibrio no son necesariamente algo negativo; al contrario, las asimetrías dejan al descubierto tanto fortalezas como debilidades, amenazas y oportunidades en todo el entorno que nos rodea.

Una de las más grandes asimetrías sobre la faz de la tierra es la asimetría en conocimientos entre todos los integrantes de la especie humana. Con frecuencia confundimos conocimiento con información, pensando que lo que encontramos en internet, en Wikipedia, en una revista especializada o incluso ahora en los sistemas de inteligencia artificial, son conocimientos disponibles al alcance de todo mundo.

Nada más lejos de la verdad. La información consiste únicamente en datos organizados que están allá afuera, mientras que el conocimiento lo podemos considerar una propiedad emergente en la mente-cerebro del observador o lector. 

Para entender esto a fondo, vale la pena introducir un concepto clave: la epistemología. Aunque suena como una palabra rarísima y muy «dominguera», en realidad es algo que se experimenta todos los días. Imagina que la epistemología es la rama de la filosofía que se pregunta: ¿Cómo sabemos lo que sabemos? O, dicho de forma muy sencilla: es como cuando estás scrolleando en TikTok u otra red social y te detienes un segundo a pensar si lo que dice un creador de contenido es la verdad o son solo ocurrencias sin sentido, o un dato sacado de contexto o de plano puro cuento. 

La epistemología es esa lupa que analiza cómo tu cerebro procesa los estímulos del exterior y los transforma en un aprendizaje real, único y valioso para ti. No recibes el conocimiento de golpe; tu mente lo construye.

Prueba de ello es que un mismo texto genera diferentes niveles de comprensión para diferentes personas. Por lo tanto, el pretender que en un aula de clases de cualquier grado consideremos a los maestros y maestras como simples transmisores de conocimientos es limitar la realidad de la enseñanza. Imaginemos un salón típico con 20 o 40 alumnos. Si bien todos ellos estarán expuestos a los mismos estímulos y escucharán exactamente la misma explicación, sus propios modelos mentales, sus intereses individuales y sus trayectorias de vida los llevarán, sin duda alguna, a asimilar de manera diferente lo expuesto. Al final de la sesión, cada estudiante habrá edificado una estructura mental distinta.

A manera de ejemplo, con frecuencia una forma muy fácil de comprobar lo anterior es activar en una reunión familiar o de amigos el compartir pasajes de sus vidas en común en el pasado. Inténtalo en tu próxima convivencia y descubrirás los mismos eventos descritos de múltiples maneras asimétricas; cada participante recordará y narrará la historia según cómo su propia mente procesó y guardó esa experiencia.

En nuestras sociedades actuales existen diversas formas de desigualdad, pero una de las más importantes a atender de manera puntual es precisamente la asimetría en conocimiento entre los diferentes grupos sociales. Quien no desarrolla las herramientas para transformar la información en conocimiento real se queda rezagado. 

Reducir esta brecha es el verdadero camino para lograr una transformación social equitativa y profunda.

Comparte tus puntos de vista y experiencias a lo largo de tu vida, así como ideas para reducir esta desigualdad social.

Roberto Bonilla es Co-Piloto organizacional e innovador INNusual trabajando en sinergia con directores de empresas y ONGs. Investiga temas de gobernanza en IA y de empresas tridiestras.

Tus comentarios son bienvenidos: roberto@novarum.mx

Nota: este artículo fue escrito inicialmente por el autor y posteriormente se complemento proporcionando el texto original con apoyo de Gemini Pro AI

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