Cuando el alma se cansa: Edith Ancona

0

Existe un cansancio que no se cura durmiendo.
Un gran peso que no se quita descansando.
Es el cansancio del alma cuando atraviesa la depresión.
La depresión no siempre grita,
a veces solo susurra:
No vales, no puedes,
Nada va a cambiar.
Y lentamente
esa voz se vuelve eco,
y el eco se convierte en verdad aparente.
Pero no lo es.
Desde lo más profundo del ser, existe una chispa que no se apaga, aunque todo alrededor parezca oscuro. Una presencia silenciosa que sostiene, aunque no se sienta.
Un hilo invisible que une la vida con algo más grande que el dolor.
El alma, incluso herida,
no pierde su dignidad.
No pierde su propósito.
No pierde su luz,
solo queda cubierta por la sombra.
La ciencia explica que cuando la mente está en depresión distorsiona la realidad,
reduce la esperanza,
y nubla la capacidad de ver salidas.
Pero el espíritu resiste.
No se trata de tener fuerzas para seguir,
sino de permitir que alguien más te sostenga.
Una mano., una palabra, un silencio compartido.
Incluso estando en el borde del abismo, la vida susurra quédate.
Y quedarse,
cuando todo duele, todo pesa,
cuando todo parece perdido, es un acto sagrado.
No estás solo.
Aunque no lo sientas.
Aunque no lo creas.
La noche no es eterna. Y tu historia aún no ha terminado.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *