La burla y la criminalización de las madres buscadoras que suplicaban a los policías dejarlas pasar al estadio de futbol para visibilizar su tragedia y exigir se investigara la desaparición de sus hijos, mostró a la titular del Ejecutivo Federal y a la Secretaria de Gobernación como celadoras sádicas de una cárcel estaliniana.

Claudia se rió: “Jajaja había (en la marcha) más compañeros de la comisión de búsqueda que manifestantes”. Rosa Icela, por su parte, ordenó una investigación para saber qué mano externa había pagado el traslado de las madres buscadoras de Jalisco a la ciudad de México.

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