Messi y la política de los exPresidentes: Andrés Amaro

0

Aunque el Sistema Político Mexicano ha tenido modificaciones, estás aún no constituyen nuevos códigos. La participación abierta de ExPresidentes en la vida pública es algo que el establishment no  sabe dónde colocar. Por eso dichas intervenciones, independientemente de su grado de intensidad, estresan el escenario y generan efectos de los que se ignora  qué dirección realmente tomarán.

Notablemente, a pesar de la flexibilización de reglas, la expulsión del país para el exMandatario Plutarco Elías Calles por el Presidente Cárdenas en 1936 es todavía un referente extremo a la hora de observar la interacción entre el o la Jefa del Estado y sus antecesores. 

Lo anterior explica que estos eventos de involucramiento sean momentáneos. 

Recientemente, el exJefe del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) apareció, mediante la publicación de una carta, en el contexto de la controversia de México con la Embajada de EU a propósito de la indebida intervención de ésta en el debate nacional. Este movimiento de cierre de filas tuvo un resultado favorable. Provisionalmente, la representación norteamericana rectificó públicamente su posición.

El exMandatario AMLO tiene un liderazgo y una capacidad política vigentes. Es soporte de ello su grado de aceptación ciudadana y en el partido Morena. Se trata del único exPresidente  vivo que guarda  esa condición. Antes, el último que había terminado su Gobierno con un saldo favorable fue Adolfo López Mateos (1958-64). Gracias a su estilo de gobernar y a políticas decisivas, como la nacionalización de la industria eléctrica y el establecimiento de los Libros de Texto Gratuitos. Y a pesar de la represión a movimientos sociales, incluido el asesinato impune del líder campesino Rubén Jaramillo (1962).

No obstante, siempre existe la posibilidad de que la implicación de un exMandatario, como es el caso de AMLO,  no tenga el efecto buscado. El riesgo en este caso es que ocupe involuntariamente espacios políticos que deben hegemonizar la Presidenta Claudia Sheinbaum y otros liderazgos del Régimen.

En otro plano de la actividad política, los exPresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón aparecieron juntos en un acto de su partido, el PAN, para respaldar a la Gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, en su disputa con la Administración Federal. La operación se encontraría dirigida a cerrar diferendos entre segmentos partidistas. 

Los exPresidentes de cualquier extracción partidista, conservan ascendencia sobre los núcleos que formaron parte de su entorno de ejercicio del poder. En esa medida, Fox y Calderón tienen posibilidad de contribuir a la reconstrucción interna de esa vertiente de la Oposición. Especialmente para rearticular y cohesionar.

En el PAN este resurgimiento ha aparecido como un factor de compensación frente a la falta de perspectiva y ausencia de proyecto  del los liderazgos nacionales.  

Por ejemplo, durante su reciente conferencia “Cómo ganamos la elección del 2000” para la Escuela Superior de Procesos Electorales (ESPE) en NL, Fox anticipó el lineamiento estratégico opositor para 2027: que nadie tenga mayoría en el Congreso de la Unión.

El daño colateral de que un exPresidente lidere la construcción de propósitos en el PAN radica en que hace patente la omisión de  la dirigencia institucional, generando además atención sobre un asunto crítico: la evidencia de que, en lo que hace a prestigio democrático y ético, el relevo generacional falló. 

Por lo demás, en población abierta, la aparición de los exMandatarios panistas tendría un rendimiento decreciente.  Por los negativos de sus mandatos. Su postulación de aspirantes idóneos a puesto de elección popular puede ser electoralmente contraproducente para éstos.  Digamos que no es como que te sale Messi en el sobre de estampas del Panini. Puras repetidas.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *