Nuestra sociedad que espera

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Los tiempos no son favorables. El mundo está pasando por una muy severa crisis de inestabilidad en todo orden, político y económico.

La historia nos dice que nunca se ha dado un momento de entera tranquilidad. Cada una de las etapas, sean recientes o pasadas, ha sido de alguna inquietud predominante. Revísese cualquiera de ellas… guerras, epidemias, desastres naturales, etc. Tanto en la antigüedad y mucho menos en los siglos más cercanos a nuestra memoria.

En cada tramo de la historia se han dado los choques entre opuestos. La antigüedad nunca fue tranquila para nadie. 

La actualidad presenta el panorama desolador de los millones de muertes que, tras dos guerras mundiales, se suman en Medio Oriente y en Ucrania. La Sociedad de Naciones de 1918, como luego las Naciones Unidas de 1945, fueron creadas para conjurar nuevas guerras. Ahora es acusada de débil y se juega con la insensatez de desaparecer a la ONU diciendo que sólo puede obedecer decisiones de su Asamblea General o su muy constreñido Consejo de Seguridad. Su desaparición cancelaría las misiones de paz que salvan vidas y ayudan a centenares de comunidades a pasar del conflicto a los ambientes de paz.

Tal como hoy, el mundo nunca ha estado libre de amenazas que atentan contra los valores más torales de la convivencia. Es por ello que todo apunta a la urgencia de acelerar el paso para aprender a defender nuestros intereses y nuestra cultura en medio del problemático escenario internacional que nos rodea.

Es un error pensar que la acción del gobierno basta para hallar los caminos adecuados. Siendo comunes los retos también serán los trabajos para todos. Es indispensable el concurso de la sociedad civil a través de sus asociaciones y demás instituciones y entidades, para que junto con el gobierno resolvamos en unidad lo que en muchos casos requiere coordinación internacional. México tiene que alcanzar calidad mundial al menos en los más elementales capítulos de alimentación, salud, educación, oportunidades de empleo y todo en un clima de seguridad.

La sociedad civil ha sido esencial en lo que a la promoción de la democracia en todos los ámbitos y regiones a través de asociaciones políticas muy activas en los años noventa del siglo pasado como la Asamblea Democrática para el Sufragio Efectivo, el Consejo para la Democracia, el Grupo San Ángel o la Alianza Cívica. Juntas presionaron al gobierno para que hubiera una la credencial electoral con foto, ayudar también en la creación del Instituto Federal Electoral, del Tribunal e introdujeron la Cuenta Rápida

Se trata aquí de la inaplazable y urgente tarea donde no podemos permitir que el tema de la soberanía sea utilizado para servir como escape a la responsabilidad que legal y humanitariamente nos incumbe.

Tenemos que entender cómo compartir la inaplazable necesidad de erradicar el poder de las mafias a fin de realizar el potencial humano que aún está encerrado en la energía y creatividad de nuestra juventud que se desplegará en el ilimitado horizonte de nuestra comunidad.

Dejemos las fútiles discusiones que no nos conducen a buen puerto. Mejor dediquemos nuestro tiempo a cumplir con las tareas que más urgen.

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