enero 2, 2026
La Secretaría de Salud de Chiapas el pasado 18 de diciembre acaba de emitir un oficio que debería encender todas las alarmas sanitarias del país. Con 45 casos confirmados de sarampión en apenas 24 horas y 64 acumulados en la entidad,

«La medicina moderna nos enseña a prevenir. La política retrógrada nos obliga a
reaccionar cuando es demasiado tarde» Paul Ehrlich

La Secretaría de Salud de Chiapas el pasado 18 de diciembre acaba de emitir un oficio que
debería encender todas las alarmas sanitarias del país. Con 45 casos confirmados de
sarampión en apenas 24 horas y 64 acumulados en la entidad, las autoridades estatales
«exhortan» a los 124 municipios chiapanecos a suspender eventos masivos durante la
temporada invernal. La medida, que abarca del 21 de diciembre de 2025 al 20 de marzo de
2026, incluye la cancelación de posadas, ferias, desfiles y celebraciones religiosas—justo
en la época de mayor convivencia social del año.
Pero más allá del impacto inmediato en la vida comunitaria y la economía local, este oficio
revela una crisis sistémica que México arrastra desde hace casi dos décadas: la incapacidad
del Estado para garantizar coberturas de vacunación que protejan a su población de
enfermedades completamente prevenibles.
Los números que delatan el fracaso. A nivel nacional, la situación es alarmante. Al 19 de
diciembre de 2025, México acumula 5,860 casos confirmados de sarampión y 24
defunciones. El país se ha convertido en el líder regional del brote, superando a Canadá
(5,298 casos) y Estados Unidos (1,958 casos). De los 13,399 casos reportados en todo el
continente americano, México representa el 40.8%.
La distribución geográfica es preocupante: 29 estados y 196 municipios presentan casos
confirmados. Chihuahua encabeza la lista con 4,473 casos y una tasa de incidencia de 113
por cada 100,000 habitantes, seguido de Jalisco con 462 casos. Pero Chiapas, con su
reciente explosión de 45 casos en un día, demuestra que el virus circula activamente en
regiones donde las poblaciones indígenas y rurales tienen acceso limitado a servicios de
salud como San Cristobal, Tuxtla Gutiérrez, Chamula y Comitán por citar algunos referidos
por el Dr. Omar Gómez Cruz, Secretario de Salud de Chiapas.
El grupo más vulnerable es el de niños de 0 a 4 años, que concentra 1,502 casos y presenta
la mayor tasa de incidencia: 14.44 por cada 100,000 habitantes. Y aquí está el dato
demoledor: el 97% de los afectados no estaban vacunados.
Un año de campaña, una década de rezago. Las autoridades federales han repetido que
desde febrero de 2025, cuando se confirmó el primer caso en Chihuahua, México desplegó
una respuesta «histórica»: más de 8.8 millones de dosis aplicadas hasta octubre, adquisición
de 96 millones de biológicos con una inversión superior a $15,000 millones de pesos, y la
ampliación de la vacunación hasta los 49 años de edad.
Sin embargo, tras casi un año de campaña intensiva, la cobertura nacional apenas alcanza el
81-87%, muy por debajo del 95% que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) establecen como mínimo indispensable para
lograr inmunidad de rebaño.

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