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Febrero es, indiscutiblemente, el mes de los chocolates y las fresas. Si este San Valentín planeas sorprender a tu pareja preparando este clásico postre en casa, hay un detalle que no puedes pasar por alto: la inocuidad.

Las fresas son frutos que crecen a ras de suelo, lo que las hace especialmente propensas a estar en contacto con tierra, fertilizantes y bacterias. Cubrir una fresa mal lavada con una capa de chocolate no «sella» el problema; al contrario, crea una cápsula donde los microorganismos pueden sobrevivir.

El enemigo oculto: La humedad

En la repostería, el agua es el enemigo número uno del chocolate, pero en seguridad alimentaria, la humedad mal gestionada es el caldo de cultivo para el moho. Para lograr un postre seguro y delicioso, el proceso de limpieza debe ser quirúrgico.

El Ritual de Limpieza para el Amor (Paso a Paso)

1. Lávate las manos primero: Antes de tocar cualquier fruta, asegúrate de realizar un lavado de manos correcto. Según la OMS, este debe durar 20 segundos e incluir frotar palmas, entre los dedos y limpiar las uñas.

2. Lava sin quitar el tallo: Enjuaga las fresas bajo el chorro de agua fría antes de quitarles las hojas verdes. Si retiras el tallo antes de lavar, las bacterias de la superficie y el agua sucia pueden entrar al interior de la fruta a través del corte.

3. Desinfección precisa: Sumérgelas en agua con desinfectante de grado alimenticio. Aquí, «más» no es mejor. Usa la cantidad exacta recomendada por el fabricante.

4. Secado Total (El paso crítico): Seca cada fresa perfectamente con papel absorbente limpio. Si queda humedad, el chocolate no se adherirá correctamente y se crearán condiciones para que la fruta se estropee rápido dentro de la cobertura.

Evita la contaminación cruzada

Si estás preparando una cena completa, asegúrate de no usar la misma tabla de picar donde cortaste carne o vegetales crudos para manejar tus fresas. Usa tablas separadas (o de colores distintos) para evitar transferir bacterias de alimentos crudos a tu postre listo para comer.

Consejo: No laves las fresas hasta el momento exacto en que las vayas a usar. La humedad residual acelera su descomposición en el refrigerador.

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