Rafael Morgan (11)

Ante las constantes e interminables crisis en México, se pensó que sucederían
cambios en el gobierno y en sus políticas, pero como que nada ha pasado; el
sexenio de López Obrador, que no se inició propiamente con problemas graves, se
terminó con un cúmulo de crisis mal atendidas, ignoradas, minimizadas y finalmente
olvidadas; lo propio se puede decir del actual régimen de la presidente Sheinbaum,
que inició con esa herencia de crisis, que no encuentra la manera de resolverlas,
incluyendo las propias crisis que ha provocado con sus decisiones de gobierno, sin
que se observen cambios de fondo para mejores resultados.
Véanse algunas de las múltiples crisis, cuya acumulación de consecuencias está
sufriendo el pueblo de México, aunque parece que también quiere olvidar, a pesar
de la gravedad de las mismas:

  • Primero fue la de la pandemia del Covid, tan mal atendida que ocasionó miles de
    enfermos y muertes que ya se olvidaron y con cuyo resultado se premió al
    responsable.
  • El desorden en la distribución y surtido de medicamentos, con los fallidos
    experimentos para reponer el oportuno y adecuado surtido que ya existía.
  • El saqueo de los fondos de reserva en los fideicomisos de las comisiones
    ciudadanas y como consecuencia la falta de recursos para atender el covid, las
    inundaciones, las sequías, los incendios forestales, etc.
  • El permitir la libre actuación de la delincuencia organizada y la creación de los
    carteles de las drogas; con la visita de AMLO a la mamá del Chapo Guzmán,
    prácticamente se autorizó la actuación del cártel de Sinaloa y otros grupos.
  • Las múltiples denuncias no oídas ni atendidas por corrupción y nepotismo de los
    hijos y parientes de López Obrador, que hasta la fecha ni se investigan ni se
    castigan.
  • El constante incremento de asesinatos dolosos perpetrados por los carteles, las
    desapariciones, balaceras y heridos, sobre lo cual ha habido impunidad total y el
    “olvido” social.
  • Los conflictos con el Presidente Trump, tanto por la apertura de las fronteras a los
    migrantes hacia EU, con la consecuencia de que México se ha convertido en “país
    seguro” para los migrantes que EU rechaza y además, se ha perdido en buena parte
    la migración de mexicanos, así como la disminución de las remesas.
  • Los conflictos con el Presidente Trump que amenaza al gobierno de México con
    incursiones militares contra los carteles y los narcopolíticos, así como las
    extorsiones con aranceles a los productos nacionales y los bloqueos a las
    exportaciones que así le convengan. Todo lo anterior con la indiferencia del pueblo
    de México, con la idea de “el gobierno que se encargue”, sin percatarse de la
    gravedad de esas amenazas, si se llevan a cabo.
  • Las explosiones en ductos e instalaciones de Pemex por “el huachicol” ciudadano
    de petróleo y gasolinas, con total impunidad; además el “huachicol fiscal” de
    petróleo por militares de la marina y los expendios de combustibles, delito por el
    cual no se ha investigado a profundidad. En ambos casos el robo a Pemex y al fisco
    ha sido millonario, pero nada pasa, todo se minimiza.
  • El caso del General Cienfuegos, detenido por las autoridades norteamericanas,
    “rescatado” por México para cubrir al Ejército Mexicano de “la vergüenza” de
    militares de alto nivel como delincuentes “in fraganti”.
  • Las horrorosas masacres con promesas de aclarar, como las de estudiantes en
    Ayotzinapa, cuya investigación se ha “empantanado”, a pesar de las varias
    comisiones designadas quienes no han encontrado culpables, pues también se
    quiere ocultar la actuación de algunos políticos; los padres de las víctimas no
    olvidan, pero la sociedad está “ocupada en otras cosas”.
    A esto hay que agregar las masacres de Teuchitlán, Puebla; los 11 muertos y varios
    heridos en un estadio en Guanajuato, los múltiples asesinatos en Sinaloa y
    Michoacán, etc., masacres que la sociedad pareciera no ver ni sentir, por lo que no
    hay suficiente presión al gobierno para que actúe.
  • Se minimiza y se “olvida” el desorden de Pemex, cuya producción de crudo ha
    disminuido a niveles récord, igualmente la refinación en las viejas refinadoras que
    operan apenas al 50% de su capacidad y agréguese a esto el alto costo de la
    enorme deuda en dólares, todo lo cual ha obligado al gobierno a cubrir con recursos
    fiscales y condonación del IEPES.
  • Pero en México no pasa nada, el gobierno está tranquilo, la sociedad satisfecha con
    los apoyos en pensiones a los adultos mayores, a los estudiantes, a las mujeres, y
    mientras tanto, se siguen aprobando leyes contra el orden social y económico ya
    existente

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