México se salvó de perder esos territorios gracias a un diplomático de EU con “sentido de la ética y el prurito de la vergüenza” era Nicolas Trist

El comunicado de la Casa Blanca del 2 de febrero, sobre el 178 aniversario del Tratado de Guadalupe Hidalgo, fue indignante y ofensivo a los mexicanos

En febrero de 2021, siendo embajadora de México ante EU, con motivo del 173 aniversario del Tratado de Guadalupe Hidalgo, visitamos mi esposo, el embajador Agustín Gutiérrez Canet, y yo, la tumba de Nicholas Trist, el negociador estadounidense del Tratado, en Alexandria, Virginia.

Gutiérrez Canet escribió una crónica y destacó que a “pesar de que Trist negoció y firmó el Tratado el 2 de febrero de 1848, con enorme ventaja para su país, ignoró las instrucciones del presidente James Polk de anexar aún más territorio de lo acordado con los mexicanos, incluyendo a la península de Baja California y el centro de nuestro país”.

México se salvó de perder esos territorios gracias a un diplomático de EU con “sentido de la ética y el prurito de la vergüenza”, algo ausente hoy en el gobierno de EU, cuyo comunicado emitido al 178 aniversario de la firma del Tratado refleja una profunda ignorancia de la historia y de los esfuerzos por cerrar esa vieja herida de la pérdida —que no cesión- de la mitad del territorio nacional.  

Trist escribió en una carta a su esposa Virginia Jefferson, nieta de Thomas Jefferson:

Si esos mexicanos (en referencia a nuestros negociadores) hubieran podido leer en mi corazón aquel momento, se hubieran percatado que mi sentimiento de vergüenza como americano era más profundo que el suyo como mexicanos… Mi objetivo no fue el de obtener todo lo que yo pudiera, sino por el contrario, firmar un tratado lo menos opresivo posible para México y que fuera compatible con ser aceptado…”

A su regreso a Washington, Trist fue acusado de insubordinación y despedido. A Polk se le criticó en el Congreso de EU, en especial por Abraham Lincoln, por iniciar una guerra considerada injusta. El Tratado se aprobó por unos cuantos votos. Vi la tumba de Polk en Nashville, Tennessee, semiabandonada hace un par de años.

En marzo de 1947, el presidente Harry Truman visitó México y depositó una ofrenda floral en el Monumento a los Niños Héroes. Su gesto se recibió positivamente, y Torres Bodet, secretario de Relaciones, comentó: “… el señor Truman, en un gesto de caballero y amigo, tiende, sobre el abismo del pasado, un puente hacia el porvenir”.

Donald Trump nos asoma de nuevo al abismo del pasado, a siglos de recelos, a la reapertura de heridas. Nuestro secretario de Relaciones Exteriores callado, ni una palabra para reivindicar la historia, para reiterar el rechazo al inaceptable Destino Manifiesto y a la doctrina Monroe.

La presidenta Sheinbaum y el canciller De la Fuente parecen estar más preocupados por Cuba que por las implicaciones del lamentable comunicado de la Casa Blanca que ofende a México y a los mexicanos, que hubiera ameritado una respuesta firme, más allá de no compararse con Santa Anna. Por cierto, a la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, el presidente interino era Manuel de la Peña y Peña, no Antonio López de Santa Anna.

POR MARTHA BÁRCENA
@MARTHA_BARCENA
EMBAJADORA EMINENTE

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