el gobierno mexicano se decida a destruir las instalaciones y equipos del narco, las fuerzas armadas mexicanas tienen todo lo necesario para hacerlo,

A través de los tiempos de su existencia, Estados Unidos ha hecho lo que le place en países extranjeros. Para comenzar se metió en México robándole la mitad del territorio. Intentó controlar partes importantes del territorio mexicano con el Tratado McLane-Ocampo, pero su propio senado nunca lo ratificó. Luego atacó Veracruz a principios del siglo pasado, en 1914.

Pero ya se había medio en otros países cuando atacó a España para “liberar” Filipinas y Cuba. Su participación en las grandes guerras llamadas mundiales sí implicó que se habían afectado sus intereses nacionales. Recordemos Pearl Harbour. También se metió en guerras ajenas en Corea y Vietnam (en donde le fue como en feria) y ni hablar del Medio Oriente, Irak, Irán y Afganistán. También violando soberanía se metió en Panamá para sacar a Manuel Noriega. Y su más reciente chistecito militar: Venezuela.

Todo eso militarmente, por medio de sus diplomáticos y sus agencias como la CIA y la DEA ha intervenido ilegalmente o torciendo las leyes nacionales e internacionales. Es decir, que pensar que lo vuelva a hacer tiene todo el sentido. Prácticamente tiene amenazada a Cuba y por supuesto a México. También quiere obligar a Dinamarca a cederle o venderle Groenlandia con amenaza de hacerlo por la fuerza militar.

El consumo de drogas enervantes en Estados Unidos es un grave, muy grave problema con diversos orígenes, pero es uno fuera de control. Sus gobiernos quieren arreglar el mundo (hay quienes piensan que son la policía mundial) pero son incapaces de controlar la delincuencia organizada interna que importa y distribuye esas drogas. Pero el problema principal es la distorsión cultural que hace que su población consuma drogas, entre otros vicios. Pero echa la culpa de ese consumo a varios países, en especial a México.

Donald Trump ya ha acusado directa y repetidamente a México de ser el culpable de la muerte de cientos de miles de sus jóvenes drogadictos al trasiego de drogas desde México, con origen aquí o por tráfico proveniente de Sudamérica. Y por eso amenaza con intervenir militarmente para combatir en territorio mexicano a los grandes cárteles del narco. Alega con razón que el gobierno mexicano en los recientes siete años no ha combatido a esos cárteles y que por tanto ellos deben de hacerlo (ilegalmente), según dice para evitar más miles de muertos por drogadicción con productos provenientes de México, en especial fentanilo.

Dice Trump que la presidente Sheinbaum es una buena mujer pero que no gobierna México, que lo gobierna el crimen organizado. “Algo tenemos que hacer con México” y ese algo es en acciones militares terrestres. Con todos los antecedentes de intrusión, México tiene por qué preocuparse. Pero ya legisladores demócratas le han advertido que no puede hacerlo y que crearía un gravísimo problema.

¿Cuál es la solución para evitar esa intrusión militar de Trump? Que el gobierno mexicano se decida a destruir las instalaciones y equipos del narco, las fuerzas armadas mexicanas tienen todo lo necesario para hacerlo, pero tenemos el “abrazos, no balazos” vigente. Por el bien de México eso debe cambiar, y de inmediato. El combate que lleva a cabo Omar García Harfuch es importante, pero altamente insuficiente. La diplomacia es un medio muy débil, conociendo a ambas partes, la que amenaza y la amenazada. Repito, la solución contra el control delictivo, social y político de los cárteles está en manos del gobierno nacional.

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