enero 9, 2026
Hay periodos en que la política se aleja de la cultura y se torna vulgar y repelente.

La prudencia llora los falsos extravíos de la locura naciente
que ignora completamente las satisfacciones de la moderación
Vicente Huidobro

Hay periodos en que la política se aleja de la cultura y se torna vulgar y repelente. ¿Por qué pretendemos hacer cosas para las que no estamos capacitados? ¿Por qué aspiramos a ciertas posiciones si carecemos de los atributos para asumir las tareas correspondientes? ¿No acaso cumplir deberes exige previamente la reflexión ética de si uno es el idóneo para alcanzar los fines que se exigen? La vida castiga a los temerarios que se desbordan en sus ambiciones.

Esa es la situación que provocó nuestra frustrada transición a la democracia. Una vez más no estuvimos a la altura de los desafíos.

Dos palabras, a mi juicio, van a definir el 2026: incertidumbre y permanencia; no saber a qué atenerse en lo político, en lo económico. Vaya, ni siquiera en la vigencia del Estado de derecho. Por eso lo recomendable es resistir y no ceder en nuestros principios y valores fundamentales.

La embestida del autoritarismo ha sido brutal Una de sus manifestaciones más destacadas siguen siendo las reformas legales. Introducir en nuestra normatividad conceptos sin juridicidad, que no tienen claros sus alcances en la realidad ni la definición de quiénes se encargarán de convertirlos en práctica social ha propiciado un relajamiento en el conjunto del andamiaje institucional. Ejemplos sobran.

El mundo y México viven en ascuas, en vilo, con el alma en un hilo, con desazón. Creo que ya merecemos una tregua.

Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador, obedeciendo una muy respetable convicción íntima, han protestado por lo acontecido en Venezuela. Sin embargo, siguiendo a Max Weber, ambos tienen la ética política de la responsabilidad: prever las consecuencias de sus declaraciones y sus decisiones. No me parece una buena idea poner en riesgo a México por defender a quien no lo merece. Aceptemos los hechos, Nicolás Maduro ha terminado como gobernante y su país entra en una transición a la que debemos contribuir para que se recupere el Estado de derecho.

Evocan, para apuntalar sus argumentos, a Bolívar, Lincoln y Juárez. Ninguno de ellos, ni por asomo, hubieran apoyado a un régimen que reprime a su pueblo y distorsiona la voluntad ciudadana.

Cuidar la negociación del Tratado de Libre Comercio y cancelar la reforma electoral, a la par de otras tareas, deben ser la más alta prioridad del gobierno.

Adolfo López Mateos, al inicio de su gobierno, declaró: “Mi gobierno es de izquierda”. Ante la reacción de rechazo, matizó: “De izquierda dentro de la Constitución”. La iniciativa privada publicó un manifiesto con el siguiente encabezado: “¿Cuál es el rumbo, señor presidente?”. La frase se le atribuye a Juan Sánchez Navarro.

Hoy, la presidente se escuda en la Doctrina Estrada, incurriendo en evidentes incongruencias al asumir posicionamientos injerenciales en Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina. Nunca en nuestra historia habíamos tenido una política exterior tan errática.

Volviendo a Juan Sánchez Navarro, rescato esta idea de una conferencia que pronunció en sus últimos años: “Si el liberalismo ya dio de sí y no hay estados, gobiernos e instituciones ni magos, que vean más allá (…) el túnel de la historia se obscurece, alarga y estrecha”.

Es difícil, de las últimas reformas constitucionales, encontrar una que sea razonablemente defendible. Están hechas con dedicatoria para proteger intereses que cada vez son más perceptibles. La ley es el primer bien público, evita el mal o cuando menos lo intenta. La orienta el bien común, no el interés partidista. El jurista argentino Carlos Nino habla de las “anomias bobas”; es decir, la ausencia del derecho por incurrir en cambios sin sustento.

Tradición y trascendencia se complementan. Orden y obediencia son compatibles para hacer justicia. Si todo sigue como va, este año va a ser complicado y en 2027 puede haber una lucha fratricida. Ojalá se entienda que el primer deber es cuidar a México.

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