Salvador Redimg escribe en arjenoticias.com
Volvamos a la profecía fallida de Adolfo Hitler, de un tercer Reich por mil años. Lo destruyó la ambición de conquista de Europa. La muerte lenta o violenta de imperios o dictaduras en la historia lleva en general su propia semilla suicida por necedad, confort o intransigencia y falta de visión. Tanto grandes imperios hasta centenarios y dictaduras de lustros de vida se han destruido internamente, más que por causas ajenas. Y estas causas ajenas se dan precisamente por la autodestrucción.
En el caso de las dictaduras, de personas o de grupos, su principal falla es la visión a muy corto plazo, las pequeñas o grandes victorias que les hacen creer que siempre podrán prevalecer a muy largo plazo, inclusive hasta después de su muerte. Y se equivocan, la historia está llena de fracasos dictatoriales neciamente no previstos.
Todos esos imperios o dictaduras han generado sus propias acciones autodestructoras, suicidas que se niegan a reconocer y mucho menos a enmendar. Y eso pasará al morenismo de López Obrador y cómplices.
Morena tiene sembradas varias semillas de autodestrucción, y una de ellas es la cada vez más evidente lucha interna por cotos de poder. De hecho, Morena nació como resultado de una desmembración liderada por Andrés Manuel, que lo creó dentro del PRD, y que en un momento quebró la unidad perredista erigiéndose como un nuevo partido. Morena no nació de la nada ni de un movimiento social, nació de la disrupción del PRD.
La disminución de “partidazo” dominante de México del PRI por decenas de años y aparentemente imbatible fue en gran parte por sus propias divisiones internas. Y sí, también es de esperarse que tarde o temprano, más bien temprano, Morena se autodestruya por las luchas internas por el poder y el dinero, en especial cuando López Obrador desaparezca y está enfermo.
Hay una presidente que trata de gobernar y solamente lo puede hacer en parte, pues las resistencias internas de su gobierno y de su partido se lo impiden. Las luchas abiertas por “ver quién puede más” entre los dueños del partido están cada vez más a la vista de la gente, de los medios de comunicación y hasta de gobiernos extranjeros con sus intereses sobre México.
Pero hay algo más… y es lo que ha acabado con gobiernos, con empresas y con familias, y es el gastar más de lo que se tiene y ver cómo su capacidad de endeudarse se derrumba. El gobierno morenista por siete años ha ido gastando más, pero mucho más de lo que tiene de ingresos fiscales. La deuda nacional se está duplicando en estos siete años sobre la heredada tras casi dos siglos de México independiente.
La irracionalidad de gastar dinero en obras improductivas, en permitir una corrupción jamás vista en México que absorbe los dineros del erario son causa de muerte, aquí y en donde sea, como digo en gobiernos, en empresas y en familias que de ser poderosas terminan en la ruina, en la miseria muchas veces.
Y dentro de la irracionalidad del gasto público está la fácil conquista de la simpatía popular regalando dinero, y regalándolo cada vez a más gente, y viendo cómo la necesidad de ese dinero crece por el simple cambio demográfico: cada vez más personas tienen derecho a recibirlo. Las alertas de que regalar dinero destruye la economía de un gobierno no son nada nuevas, ya hubo quienes cayeron en su propia trampa de comprar simpatías y votos y quienes lo vuelven a hacer, como Morena, se niegan a verlo.
Gastar lo que no se tiene, derrocharlo, robarlo y regalarlo es la sentencia de muerte de Morena. Y lo peor es que cada año que se presentan y aprueban presupuestos de ingresos y de egresos hacen las cuentas del Gran Capitán. Legisladores del PAN han hecho cada año serias y bien fundadas observaciones sobre lo absurdo de dichos presupuestos, y caen en oídos sumisos de los legisladores morenistas y sus cómplices.
En los dos últimos años, primeros de Sheinbaum, se ha dicho en tribuna que los legisladores y gobierno morenistas engañan al pueblo, y no, no es así, se engañan a ellos mismos, suponiendo ingresos que la razón más elemental dice que no van a existir, y aprueban renglones de gasto que van a fondo perdido, por ser improductivos y sujetos a corrupción. Se niegan a ver la realidad que ya los ha golpeado cada año de fracaso fiscal morenista, y que ha requerido endeudamientos inaceptables pero necesarios para cumplir sus caprichos.
La falta de dinero será la tumba de Morena, cavada por ellos mismos, gastar obsesiva e irracionalmente dinero que no tiene ni puede generar fiscalmente el Estado lleva a un endeudamiento que se volverá cada vez más difícil de obtener de los mercados interno y externo de crédito. El gobierno mexicano se enfrentará a una razonable negativa de crédito para un gobierno que cada vez gasta más de lo que puede tener. El mundo está lleno de ejemplos tanto de gobiernos como de particulares a los que se les acaba el crédito tras derrochar sus propios dineros y bienes. Los puros intereses de las deudas gravan cada vez más al erario.
Ya el gobierno morenista se ha visto incapaz de gastar en renglones primordiales, tal como se ve en servicios médicos, en medicinas y materiales hospitalarios. No compran porque no tienen dinero, se lo gastan en otras cosas innecesarias, como el Tren Maya, Dos Bocas, Mexicana de Aviación, el AIFA y más. Y se roban dinero que el pueblo necesita con una impunidad jamás vista. Los reclamos populares se irán incrementando cuando no puedan regalar dineros prometidos en las llamadas ayudas o programas sociales. De hecho, ya han tenido retrasos en pagos por falta oportuna de fondos.
Si, Morena cava su tumba por su irracional manera de malgastar los fondos públicos y endeudarse sin medida como lo está haciendo. Lo peor es que sus errores políticos al respecto son claros, irrebatibles y sin embargo negados a ver en la práctica de su manera de legislar y gobernar. La falta de dinero matará a Morena y heredará un país en crisis a quien venga después tratando de salvar a México.

