ÉNTRENLE A LA TÓMBOLA Juan José Rodríguez Prats Nos olvidamos de las personas, de los principios, los valores, de la dignidad humana (…) Perdimos la identidad, lo que nos hacía diferentes Carlos Castillo López Ninguna tarea puede realizarse sin expertos. Cada ser humano tiene una vocación, está dotado de atributos específicos para desempeñar un determinado oficio. Lo importante es que se reconozcan esos méritos y se le otorgue la oportunidad de ser útil. De unos años para acá es evidente el deterioro del Estado mexicano en sus tres órdenes de gobierno. La ineptitud y la negligencia, cada vez con mayor crudeza, hacen más disfuncional el otorgamiento de los servicios elementales a la sociedad. Los criterios para designar o elegir funcionarios públicos son ahora irracionales. Se le ha dado prioridad al pago de mal entendidas lealtades y, en el caso de cargos de elección, lo decisivo es la encuesta, el sondeo, las preferencias electorales: 90% obediencia, 10% capacidad. Dada la convergencia de los partidos en adoptar métodos similares para postular a los mejor posicionados, ¿qué caso tiene la existencia de organizaciones de ciudadanos? Si afiliarse a una institución para canalizar una carrera profesional no conlleva derechos, ¿qué va a motivar a la ciudadanía para sumarse a un esfuerzo colectivo? Hasta ahora, ninguna democracia ha prescindido de los partidos y en la nuestra, si es que todavía podemos presumir serlo, se están suicidando. No tengo el gusto de conocer a Grecia Quiroz, quien tiene antecedentes en la administración municipal. Ha alcanzado relevancia por ser la esposa del asesinado alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, un valiente líder que enfrentó al crimen organizado y conformó un movimiento social. Ella ha decidido continuar la lucha iniciada por su cónyuge. Ni tardos ni perezosos, los encargados de entrevistar aspirantes la han invitado a sus correspondientes trincheras políticas en Michoacán, un estado sumamente complejo. ¿Tendrá la señora Quiroz la capacidad para enfrentar tan tremenda responsabilidad? Eso parece no importarles a los encargados del reclutamiento. ¿Acaso no les bastó el patético ejemplo de Cuauhtémoc Blanco? Con los mecanismos de nuevas tecnologías, en las próximas semanas veremos un lamentable espectáculo de degradación política. Ordenamientos y autoridades electorales, siguiendo el ejemplo del partido en el poder, van a ser totalmente ignorados en el deleznable empeño de manipular la voluntad ciudadana. He sido priista y panista. Como delegado en varios estados, realicé tareas delicadas en los procesos internos para dilucidar las contiendas y también me desempeñé como capacitador, principalmente de candidatos a senadores y diputados. En ambos partidos se cuidaba el perfil de los aspirantes, había un escalafón. Se hacían sondeos, pero de otra índole. Recién ingresado al PAN, en una conferencia sobre su historia y doctrina, me sorprendió ver en primera fila al hijo del fundador, Juan Manuel Gómez Morin. Al final, el gran señor (por su sencillez y calidad humana) me dijo, más o menos lo siguiente: “Estoy en desacuerdo con usted cuando critica al PAN por ser difícil su ingreso. Solamente se exige un requisito: ser panista”. Con todo y que manejaba magistralmente la ironía, aquello no era una broma. Tenía que comprobarse la afinidad con los ideales. Desafortunadamente, hace muchos lustros se atrofiaron los órganos colegiados y las nobles tradiciones panistas. Al PRI se le podrán hacer muchos señalamientos, pero si vemos la historia de la segunda mitad del siglo XX, hubo operación política y talento en lo más difícil: seleccionar a los personajes idóneos para conducir el poder. Parafraseando a Adam Michnik, lo peor de la 4T es lo que está por venir. Termino con el pensamiento de un gran jurista, Jorge Carpizo: “No se conciben médicos o ingenieros impreparados o que actúen por intuiciones o chispazos. En la ingeniería constitucional acontece lo mismo, a pesar del ruido constante y agudo de los charlatanes”.

Nos olvidamos de las personas, de los principios, los valores, de la dignidad humana (…) Perdimos la identidad, lo que nos hacía diferentes
Carlos Castillo López

Ninguna tarea puede realizarse sin expertos. Cada ser humano tiene una vocación, está dotado de atributos específicos para desempeñar un determinado oficio. Lo importante es que se reconozcan esos méritos y se le otorgue la oportunidad de ser útil.

De unos años para acá es evidente el deterioro del Estado mexicano en sus tres órdenes de gobierno. La ineptitud y la negligencia, cada vez con mayor crudeza, hacen más disfuncional el otorgamiento de los servicios elementales a la sociedad.

Los criterios para designar o elegir funcionarios públicos son ahora irracionales. Se le ha dado prioridad al pago de mal entendidas lealtades y, en el caso de cargos de elección, lo decisivo es la encuesta, el sondeo, las preferencias electorales: 90% obediencia, 10% capacidad.

Dada la convergencia de los partidos en adoptar métodos similares para postular a los mejor posicionados, ¿qué caso tiene la existencia de organizaciones de ciudadanos? Si afiliarse a una institución para canalizar una carrera profesional no conlleva derechos, ¿qué va a motivar a la ciudadanía para sumarse a un esfuerzo colectivo? Hasta ahora, ninguna democracia ha prescindido de los partidos y en la nuestra, si es que todavía podemos presumir serlo, se están suicidando.

No tengo el gusto de conocer a Grecia Quiroz, quien tiene antecedentes en la administración municipal. Ha alcanzado relevancia por ser la esposa del asesinado alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, un valiente líder que enfrentó al crimen organizado y conformó un movimiento social. Ella ha decidido continuar la lucha iniciada por su cónyuge. Ni tardos ni perezosos, los encargados de entrevistar aspirantes la han invitado a sus correspondientes trincheras políticas en Michoacán, un estado sumamente complejo. ¿Tendrá la señora Quiroz la capacidad para enfrentar tan tremenda responsabilidad? Eso parece no importarles a los encargados del reclutamiento. ¿Acaso no les bastó el patético ejemplo de Cuauhtémoc Blanco?

Con los mecanismos de nuevas tecnologías, en las próximas semanas veremos un lamentable espectáculo de degradación política. Ordenamientos y autoridades electorales, siguiendo el ejemplo del partido en el poder, van a ser totalmente ignorados en el deleznable empeño de manipular la voluntad ciudadana.

He sido priista y panista. Como delegado en varios estados, realicé tareas delicadas en los procesos internos para dilucidar las contiendas y también me desempeñé como capacitador, principalmente de candidatos a senadores y diputados. En ambos partidos se cuidaba el perfil de los aspirantes, había un escalafón. Se hacían sondeos, pero de otra índole.

Recién ingresado al PAN, en una conferencia sobre su historia y doctrina, me sorprendió ver en primera fila al hijo del fundador, Juan Manuel Gómez Morin. Al final, el gran señor (por su sencillez y calidad humana) me dijo, más o menos lo siguiente: “Estoy en desacuerdo con usted cuando critica al PAN por ser difícil su ingreso. Solamente se exige un requisito: ser panista”. Con todo y que manejaba magistralmente la ironía, aquello no era una broma. Tenía que comprobarse la afinidad con los ideales. Desafortunadamente, hace muchos lustros se atrofiaron los órganos colegiados y las nobles tradiciones panistas.

Al PRI se le podrán hacer muchos señalamientos, pero si vemos la historia de la segunda mitad del siglo XX, hubo operación política y talento en lo más difícil: seleccionar a los personajes idóneos para conducir el poder. Parafraseando a Adam Michnik, lo peor de la 4T es lo que está por venir.

Termino con el pensamiento de un gran jurista, Jorge Carpizo: “No se conciben médicos o ingenieros impreparados o que actúen por intuiciones o chispazos. En la ingeniería constitucional acontece lo mismo, a pesar del ruido constante y agudo de los charlatanes”.

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