aparición del libro de Sherer haya tenido la anuencia presidencial. Sería saludable que haya ocurrido así.

Cuando la o el Candidato a un alto cargo gubernamental, en las semanas previas a la jornada de votación, prevé que triunfará por un margen excesivo precisa considerar la conveniencia de bajar el ritmo de su campaña. Para ganar la elección de una manera contundente pero no aplastante.

De este modo beneficiará al juego democrático. Pero también a su propio mandato. De no hacerlo así, carecerá de Oposición.

Apenas en la celebración de la victoria se dará cuenta de lo infortunado que es eso. No tendrá argumentos para negar Carteras a partidarios a los que no quisiera aproximar tanto. Deberá impulsar proyectos de segmentos extremos de su Partido que en otras condiciones podría postergar.

Pero el principal efecto interno adverso de que la Oposición casi desaparezca de la cartografía es para la unidad del Régimen: los disensos al interior del Partido o Alianza que ha ganado se exacerbarán. Los enconos internos percibirán un paisaje político tan apacible, tan carente de adversarios, que supondrán posible ocupar el espacio y el tiempo en resolver disputas pendientes.

Algo así le ha ocurrido al Régimen 4T. El libro “Ni venganza ni perdón” (Julio Scherer Ibarra – Jorge Fernández Menéndez, Editorial Planeta 2026) tiene un doble carácter. Es testimonio democrático e infidencia.

Como testimonio es útil para la oxigenación del Sistema Político. Aporta una crítica sobre presuntas conductas política y jurídicamente cuestionables que, como miembro del Equipo de Gobierno, el ex Consejero Jurídico Julio Scherer Ibarra observó de primera mano durante la Administración del ExPresidente Andrés Manuel López Obrador (2018 – 2024). Esta crítica es mayormente provechosa si se considera que el Régimen 4T ha adolecido precisamente de cuestionamiento y debate internos.

Como infidencia, el planteamiento de Scherer Ibarra es resultado de que los actores políticos de la fuerza política triunfante en la Elección 2018 y de nuevo en la de 2024 perciban en el escenario político nacional una comodidad excesiva.

En el mismo sentido, las respuestas de actores relevantes del Régimen ante las revelaciones contenidas en el libro son caracterizadas por la laxitud y el relajamiento, una actitud que ha podido observarse en varios episodios protagonizados por liderazgos de Morena en el último año.

El efecto del libro no genera un debilitamiento de los amplios núcleos de Régimen orgánicamente vinculados al exPresidente AMLO. Pero sí alcanza para desbrozar el camino y producir la oportunidad de que la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, continúe impulsando o favoreciendo cambios de Titulares en ámbitos de su responsabilidad política o en su propia Administración Pública Federal. La hora para ello ha pasado. Pero el retraso es apenas de minutos. Hay una razonable puntualidad. Porque dichas modificaciones deben realizarse idealmente al finalizar el primer año de gobierno, una vez que pueden considerarse ya cumplidos compromisos internos.

Una de las interrogantes sobre este Libro es si su aparición ha tenido la anuencia presidencial. Sería saludable que haya ocurrido así. Porque indicaría pleno liderazgo sobre el frente propio.

Otro aspecto de reflexión lo constituye el balance sobre la conducción de Gabinete que en su momento tuvo el hoy exMandatario Andrés Manuel López Obrador. El líder de un equipo de gobierno puede considerar hasta cierto punto productivo que sus operadores compitan entre sí. El margen para consentir esa contienda es más reducido en el grado en que es más alta la responsabilidad implicada. Pero permitir que esa rivalidad fluya libremente y se convierta en encono es en cualquier caso una importante falla.

15 Febrero 2026

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