Ahora que hubo en Miami la famosa Cumbre latinoamericana, llamada “El Escudo de las Américas”, en la cual el presidente Trump hizo un “proclamación” (que en realidad es un manifiesto, pero en lugar de la clásica declaración conjunta de todos los participantes de la Cumbre en la que publican los acuerdos logrados, En reunion de , en la cual claramente manifiesta lo siguiente:
- Seguridad y cárteles
Se insta a los gobiernos participantes a cooperar con Estados Unidos (EU) para enfrentar a los cárteles de la droga y a las pandillas transnacionales, presentándolos como una amenaza para la seguridad hemisférica. Trump hizo un llamado explícito a la cooperación militar entre fuerzas armadas para combatir a estos grupos.
- Anuncio de una nueva coalición
La creación de una iniciativa regional de seguridad denominada la “Coalición Anticárteles de las Américas”, en la que los países que asistieron se comprometen a realizar una coordinación más estrecha contra los cárteles y el crimen organizado.
- Migración
En relación con la migración ilegal se manifiesta como una preocupación compartida. Ahí Trump vincula la actividad de los cárteles, la seguridad fronteriza y los flujos migratorios como desafíos interconectados.
Curioso que a la Cumbre solo fueron invitados los siguientes países: Argentina, Bolivia, Chile (con su presidente‑electo), Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panama, Paraguay y Trinidad y Tobago.
Interesante que no se invitó a Máxico, Venezuela, Brazil, Colombia y Perú, así como a otros países del Caribe.
¿Qué significa esto para México?
En primer lugar, que EU trae estrategias distintas para estos países, que son los más grandes e importantes de Iberoamérica, exceptuando los del Caribe.
Respecto a México, puede haber varias lecturas, pero, según mi criterio, México, o se prepara para tener un encuentro rápido con EU al más alto nivel; es decir, la presidente Sheinbaum con el presidente Trump, para ponerse de acuerdo respecto de las reglas para la intervención (ayuda) de EU, o permanecerá inmóvil esperando una intervención militar unilateral de los Estados Unidos, y, quizás, acompañada por algunos de los países invitados.
En el primer caso, hay innumerables maneras en que México y EU compartan recursos físicos y humanos, así como información de inteligencia para iniciar, ahora sí en serio, las labores de erradicación de los narcos de México. Esto realmente resolvería mucho la inseguridad que padecemos.
Si la presidente Shainbaum decide ponerse digna y no colaborar, las consecuencias de ello son impredecible. Lo más seguro es que EU actúe con fuerza sin la intervención del gobierno mexicano, y de ahí desparramar un caos en México de difícil predicción
Con la debilidad de nuestras instituciones es que podría haber una grave disrupción en la vida social, pudiendo participar el Ejército Mexicano, las policías, los narcos y los ciudadanos en una lucha de todos contra todos. Ya pasó así con el golpe de Estado huertista, y nada bueno trajo eso para México.
Esperemos que la presidente sea sensible de esto y siga la corriente que le dicte Trump, que para noviembre las baterías en EU se van a concentrar en sus elecciones que son de vida o muerte para Trump.

