Ernesto Cerda Serna
[Si cada acto de gobierno tuviera que repetirse por toda la eternidad, ¿cuáles de Adolfo Ruiz Cortines elegiríamos para cimentar el México de 2026?]
Iniciamos un análisis sobre la ética del eterno retorno aplicada a la austeridad y la honestidad gubernamental del mandato de Ruiz Cortines (hace poco más de siete décadas). Bajo esta interpretación, el eterno retorno es el «peso más pesado»: un pensamiento que nos presenta el dilema de la alternativa trágica frente a la afirmativa. En la visión trágica, la idea de que la vida se repetirá idéntica, instante tras instante, puede «aplastar» a quien lleva una vida desdichada. En contraste, la visión afirmativa invita a la transformación y rectificación ante la repetición; es la alegría de afirmar cada momento como digno de ser vivido, forzándonos a evaluar nuestra existencia y a vivir intensamente cada instante.
La valía del eterno retorno radica en su función como un experimento mental radical. Nos obliga a afirmar la vida en su totalidad, con intensidad y plenitud, para transformar los hechos que desearíamos que acontecieran en el retorno perpetuo. Al rescatar el «aquí y ahora», le otorga un valor absoluto frente a la concepción lineal del tiempo, transformando nuestra existencia en un acto de autosuperación hacia un nuevo humanismo.
[un mundo que a menudo se percibe como fugaz, tendemos a pensar que nuestras malas acciones o momentos de debilidad no importan porque «pasarán». El eterno retorno elimina esta excusa.]
La importancia de este concepto no radica en saber si el universo es físicamente cíclico, sino en transformar nuestra relación con el tiempo. Nos desafía a abandonar el «piloto automático» y a construir una subjetividad basada en la voluntad y rectificaciones la alegría de ser quienes somos, una y otra vez.
La historia de la humanidad —y México no es la excepción— suele narrarse como una sucesión de crisis. Sin embargo, bajo la superficie late una constante: la dignidad humana como el eje sobre el cual el mundo recupera su equilibrio. Cuando la ambición o la corrupción amenazan con desintegrar el tejido social, emerge un arquetipo —un líder, un símbolo— que restaura el orden mediante la sobriedad.
[«Tu integridad es tu destino… es la luz que guía tu camino». — Heráclito.]
Si el «alemanismo “en nuestro México representó en su momento el desorden. influyentísimo y el exceso, el «ruizcortinismo» fue el retorno al orden, la racionalidad y la estabilidad frente al crimen de la corrupción. La historia nos muestra que este ciclo es recurrente. Hoy, los actos de dignidad se repiten porque son la única respuesta efectiva ante el caos. Cuando vemos a líderes recuperar símbolos —textiles, flores nacionales o gestos de austeridad— no asistimos a una moda, sino al retorno de la autoridad moral.
Cuando un gobernante como Adolfo Ruiz Cortines sostiene su sombrero frente al pecho para frenar los abrazos y manos de la corrupción, invoca la misma fuerza que llevó a un filósofo a elegir la cicuta o a un místico el silencio: la dignidad como última frontera de lo humano.
[ El eterno retorno nos asegura que la luz nunca es nueva, pero siempre ilumina.]
El sombrero de «Don Adolfo» sigue presente en la conciencia nacional; la vara de mando sigue dictando el deber y la flor de la dignidad sigue brotando de la misma tierra.
Al reconocer estos símbolos —el sombrero, la flor, el gesto austero— no solo recordamos el pasado, sino que nos preparamos para el futuro. En el eterno retorno de la dignidad, cada vez que un ciudadano dice «no» a la deshonra, el mundo entero vuelve a nacer. Es la resistencia de lo esencial frente a lo superfluo. Mientras el desorden heredado busca el brillo de lo material, la dignidad retorna siempre a la sencillez de la tierra. Este ciclo es lo que otorga esperanza para construir un México más justo, libre y con una elevada calidad de vida.
[Trabajemos por la vuelta, la eficiencia, honestidad de la función pública en México.]
Asimismo, su legado democrático, en 1953 consolidó el derecho pleno al voto de las mujeres, ampliando la legitimidad social del país.
Visión sobre los partidos políticos: de Ruiz Cortines afirmaba: “El Gobierno se empeña, y se empeñará más, en que los partidos políticos auténticos se consoliden y fortalezcan; e igualmente se esfuerza, y se esforzará más, para que se perfeccione el sistema electoral y se salvaguarde la libertad del sufragio”.
Política Internacional: Se considera como un buen manejo de la Política Internacional. Sustentamos que en el campo internacional, México bajo la conducción de Ruiz Cortines, practico una actitud ejemplar, decía “que debe mantener de su vigorosa repulsión a cualquier forma de hegemonía externa; su inquebrantable respeto al derecho que todo pueblo libre tiene a darse las normas que mejor le acomoden; su innata simpatía por los débiles y los oprimidos; su ausencia absoluta de prejuicios raciales; su aversión congénita a todas las injusticias; su acendrada devoción a la causa de la paz y, por encima de todo, su amor indomable a la libertad, a los perseguidos le han permitido consolidar su prestigio en concierto internacional “
[La Carga de la Historia: Lo que no debe prevalecer en el Eterno Retorno.]
Ruiz Cortines, nos solo que lo asimiló también lo practico el espíritu autoritario del sistema, pero en otras ocasiones mostró una gran habilidad como conciliador. No alimentó pretensiones de liderazgo personalista, pero supo encabezar un gobierno de objetivos logrados y promesas cumplidas, donde él figuraba como el estratega que tomaba la iniciativa y dirigía los instrumentos hasta alcanzar los efectos previstos.
Durante el último año del gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, Condiciones políticas, económicas y sociales: se dieron con m grandes negativos, generando un malestar social y la inquietud entre los trabajadores organizados se intensificaron. La huelga de telegrafistas dejó incomunicado al país y los petroleros amenazaron con paros laborales; aunque los conflictos se solucionaron, no estuvieron exentos de la represión por parte del ejército y la policía.
Si bien Ruiz Cortines logró una notable estabilidad política, afloraron graves problemas económicos que ni la austeridad ni el control del gasto público pudieron mitigar totalmente. El fuerte desnivel en la balanza comercial, la baja en las exportaciones, la tendencia inflacionaria y la creciente dependencia del exterior culminaron en la sorpresiva devaluación del 17 de abril de 1954 (sábado de Gloria). En esta fecha, la paridad del peso frente al dólar estadounidense pasó de $8.65 a $12.50, nivel que se conservaría durante los siguientes 22 años. Para este proceso de devaluación, México debió obtener la aprobación del Fondo Monetario Internacional y de los Estados Unidos, con quien mantenía un convenio de estabilización.
[Cuando el desorden, la ambición o la corrupción amenazan con desintegrar el tejido social, emerge un arquetipo —un hombre, una mujer, un símbolo— que restaura el orden mediante la sobriedad.]
La dignidad es el «punto fijo» de la palanca del que hablaba Arquímedes para mover el mundo. En la política mexicana actual, esa circularidad nos enseña que el poder solo es legítimo cuando se ejerce como servicio y no como beneficio. La necesaria repetición de gestos de austeridad en este 2026 no es una imitación del pasado, sino la revalidación de una verdad eterna: la grandeza de una nación se mide por la rectitud de quienes la conducen, no por la dimensión de sus egos. Como bien decía Heráclito: «Tu integridad es tu destino… es la luz que guía tu camino».
[No importa si es el pañuelo de una madre buscando justicia o la sobriedad de un o una presidenta que rechaza el lujo, ostentación y opulencia; el ser humano, en su punto más alto de evolución política, comprende que el poder no es posesión, sino custodia.]
Conclusión: La Semilla que Nunca Muere.
El Resurgimiento de La Memoria de los Ausentes, en el contexto de 2026, la utilidad del eterno retorno radica en su capacidad para contrarrestar la fugacidad de la era digital y el consumo inmediato. Nos obliga a una responsabilidad radical. La dignidad es la semilla de la flor que nunca muere porque sabe que su destino es volver a brotar en el corazón del pueblo.
Luchemos por la circularidad del decoro; que el eterno retorno de la integridad y la eficiencia sea la norma de la función pública en México. volver a utilizar y practicar un símbolo contra la corrupción es una necesidad de higiene democrática.
[la verdad todavía está tratando de ponerse los pantalones». Es momento de que la verdad y la decencia terminen de vestirse para gobernar].
Incide. ernesto p. cerda serna 12 enero 2026.

