La aprehensión de Nicolás Maduro es motivo para análisis interdisciplinarios por las reacciones provocadas en naciones como México donde existen millones de fanáticos en favor de los gobiernos dictatoriales.
Los simpatizantes de la ideología igualitaria se desgarran las vestiduras en defensa del dictador, su argumento se basa en uno de los enfoques de la ideología nacionalista desde la cual se sustenta la soberanía.
Desde esa perspectiva EUA allanó la soberanía venezolana, pero la pregunta central no es respondida por los maduristas. ¿Hasta dónde la soberanía está sobre la defensa a los derechos humanos?, ¿Qué debe hacer el mundo frente a gobiernos tiránicos que asesinan y acallan a su pueblo mediante las armas, la violencia y la represión?, ¿Cuál valor es más importante, la soberanía, la libertad o la vida?
Entremos al debate de las ideologías. Se es de izquierda radical cuando se anteponen las igualdades por sobre las libertades; se es liberal (hoy derecha o neoliberal) cuando se anteponen las libertades a las igualdades. En la medida que se radicalizan las ideologías se polarizan; en la democracia, entre más igualitarismo radical menos importan las libertades y viceversa.
En la moderación, al centro de las líneas ideológicas es donde se vive la democracia. La socialdemocracia (centro-izquierda) y el liberalismo (centro-derecha) son el sitio donde cohabita la democracia.
En Venezuela hace más de dos décadas que se radicalizó la izquierda, colocaron al pueblo en igualdad: igual de hambrientos, de desprotegidos, sin salud, con represión; claro, como señala Bobbio en “Derecha e Izquierda”, con sus desiguales: “La igualdad de la que habla la izquierda es casi siempre una igualdad secundum quid, pero nunca es una igualdad absoluta”.
En México, muchos de los igualitaristas sueñan vivir en el modelo Venezuela, es decir, que haya igualdad secundum quid una igualdad simulada donde la masa esté empobrecida mientras la cúpula del poder se enriquece. ¡No entiendo a ese sector del pueblo que lucha por ser avasallado!
En Venezuela no se vive en un régimen democrático-igualitarista, se vive una dictadura estatista y ese es el paradigma que pretenden muchos mexicanos para nuestra nación, algo poco racional.
Lo existente en aquel país es un estatismo, un régimen derivado de la ideología nacionalista (que lo mismo pueden ser de izquierda que de derecha). Como escriben Eccleshall (et al.) en “Ideologías políticas” el nacionalismo no es uno o único, una de sus concepciones es la basada en la soberanía popular, con el Estado fuerte, rígido, poseedor y controlador de la economía, la política, la sociedad y toda forma de integración en el país.
Para Bobbio y Eccleshall, son de izquierda el anarquismo, socialismo y comunismo. Son de derecha el tradicionalismo y el fascismo. El liberalismo es cohabitado en ambas, sí y solo sí, se cohabite respetando las libertades, lamentablemente al radicalizarse el pensamiento ideológico se aleja del centro liberal. En México, las izquierdas radicalizadas se acercan al totalitarismo, a la dictadura, al fascismo (al radicalizarse se aproximan las izquierdas y las derechas) mientras la derecha se ha acercado al centro liberal (esperemos no se radicalice).
En el centro del debate ideológico debe estar la pregunta: ¿En qué Estado queremos vivir, uno republicano y democrático o uno estatista y dictatorial?
Si Maduro es el referente de las izquierdas latinoamericanas entonces las izquierdas son dictatoriales, autoritarias, tiránicas y no necesariamente igualitarias democráticas.
