enero 2, 2026
ahora hay más mexicanos en la clase media que en niveles de pobreza porque ahora cualquier mexicano que perciba un ingreso de unos $38 pesos por hora será considerado de clase media. ¡Misión cumplida!


Preocupa que el gobierno parezca declarar un triunfo pensando que $38 te hacen clase media.

Nuestra misión es poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida en un planeta habitable». Esta es la misión del Banco Mundial, organismo internacional que ha sido polémico y que, al menos en México, rara vez ha tenido un nivel razonable de aceptación y apoyo entre la población. Pocas personas realmente entienden para qué sirve una institución como esa y cuál es su relación con un país como México. Es visto como uno más de esos organismos que rara vez responden a los intereses de países en vías de desarrollo y que más bien obedecen a intereses de potencias, de grupos de influencia y del «establishment». El mismo López Obrador declaró en marzo de 2024 que «la economía de México creció en su mandato por haber rechazado las recomendaciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional». No vamos a perder espacio y tiempo aquí para analizar si crecer a menos del 1% es algo que presumir. Pero claramente hay una incongruencia y conflicto psicológico e ideológico entre lo que busca y promueve un régimen populista como el de la 4T y lo que el Banco Mundial recomienda para abatir la pobreza. Ambas partes, la 4T y el Banco Mundial, dicen tener un enfoque en reducir la pobreza, objetivo que es admirable y respetable, sin embargo, para el Banco Mundial el crecimiento económico de un país es fundamental para poder reducir la pobreza, mientras la 4T no parece tener un enfoque ordenado, metódico y serio sobre cómo se debe procurar el crecimiento y parece enfocarse en ocurrencias como supuestos «índices de felicidad».

Es en este contexto que viene a mi mente el Banco Mundial y lo que parece ser su aportación reciente (involuntaria) más nociva para México. Hace unos días, un estudio sobre pobreza y medición de la clase media le cayó como regalo navideño a la 4T y todos aquellos que insisten y sostienen que «vamos bien». Contrario a su costumbre de los últimos 7 años, de descartar e ignorar estadísticas y datos duros para, en su lugar, propagar datos y cifras alternativas (los otros datos), en esta ocasión le llevó unos minutos al gobierno (y a sus aplaudidores) adoptar como verdad absoluta los datos del Banco Mundial que indicaban una, muy necesaria, reducción de pobreza en México y un supuesto aumento de la clase media, medida esta última como aquellas personas que tienen ingresos superiores a $17 dólares, unos $310 pesos. Eso equivale a unos $38 pesos por hora para quienes tienen un trabajo de 8 horas diarias. Leyó usted bien, el gobierno emprendió una campaña mediática de fin de año para presumir que ahora hay más mexicanos en la clase media que en niveles de pobreza porque ahora cualquier mexicano que perciba un ingreso de unos $38 pesos por hora será considerado de clase media. ¡Misión cumplida! parecen presumir desde el poder. Y bueno, claro que debe ser motivo de festejo que haya más gente que gane más, sin embargo, parece prematuro y hasta riesgoso que un aparato populista pretenda adoptar esa bandera de los $38 pesos por hora (promedio mundial) como un métrico de éxito y que eso provoque que se pierda la urgencia y la atención en consolidar una VERDADERA clase media. Una clase media que sea lo suficientemente MEDIA para generar emprendedores, que consuma más y mejores productos y servicios, que sea capaz de ir a un restaurante, pagar un boleto de cine, que pueda dedicar parte de su ingreso a gastos en salud y medicinas, a educación, a, tal vez, pagar una vacación, a tener su auto propio, a poder obtener y manejar una tarjeta de crédito a tasas altas que son más bajas que las alternativas de tiendas agiotistas. Bien haría el gobierno y sus funcionarios que manejan las políticas económicas en profundizar un poco más allá del triunfalismo hueco y entender qué es lo que hace clase media a la clase media dentro de un país. Banerjee y Duflo, ganadores del Premio Nobel de Economía 2019 por sus estudios sobre reducción de la pobreza, publicaron un ensayo en 2008 titulado «¿Qué tiene de especial la Clase Media en el Mundo?» que pudiera ayudar a esos funcionarios a encuadrar su análisis y entender realmente dónde estamos parados y cómo es que debemos interpretar reportes como el del Banco Mundial para evitar confiarnos de que «ya la hicimos». Habría que entender los deciles de ingreso en México y cómo esos $38 pesos pudieran ser «clase media» en un país como Bangladesh, pero no en México. El 13 de julio pasado publicamos en este espacio sobre el tema de la clase media y cómo la mejor apuesta sería una que busque expandir y consolidar agresivamente una verdadera clase media. Decíamos en julio: «Es ahí, en el tamaño y la calidad de la clase media mexicana, donde la actual y previas administraciones han fallado y no se dan cuenta. Me pregunto por qué nadie (gobierno ni oposición) se preocupa por reconstruir al país a través de políticas que provoquen un aumento serio y sostenido de la cantidad de hogares de clase media. Sí, es importante el «primero los pobres», pero no solo para administrarlos». Después de todo, consideremos que las empleadas domésticas registradas en el IMSS tienen un ingreso de entre $386 y $471 pesos por día, lo que las hace, de acuerdo con el Banco Mundial y la 4T, clase media. De ese tamaño es la incongruencia del festejo. Y no, esto no es una broma del día de los inocentes.

José De Nigris Felán

@josedenigris

Diciembre 29 de 2025

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